lunes, 22 de agosto de 2005

Alternativas

El origen de la ceremonia de la alternativa, que data de mediados del siglo XIX, está en el permiso que un matador de toros consagrado daba a un torero novel para alternar con él. De esta forma un maestro reconocía y se reponsabilizaba moralmente -ante los aficionados y ante los demás toreros- de la idoneidad profesional de otro matador, e igualmente éste asumía que quien le había otorgado la alternativa era más antiguo. Como antaño era relativamente laborioso demostrar las antigüedades reales de los matadores de toros y se comenzaron a detectar fraudes, se instauró la confirmación en Madrid de las alternativas. De esta forma se reguló el orden de aparición de los matadores en los carteles y se evitaron las, hasta entonces, comunes disputas que se originaban al respecto entre los mismos.

Todo esto viene a colación por lo ocurrido ayer en Las Ventas, donde arribó, procedente de Colombia, un indocumentado apodado Perlaruiz para que le fuese confirmada la alternativa por un matador de más reciente antigüedad. Porque lo cierto es que Perlaruiz no demostró estar preparado para torear en esta plaza, y evidenció una carencia de recursos que convirtió su actuación, siendo benevolentes, en patética. No sé el tipo de reses que lidiará en Colombia ni cómo serán sus actuaciones allá. Tampoco tengo absolutamente nada contra esa república sudamericana ni contra los toreros que exporta -ahí está, en activo, el grandioso César Rincón-, pero no puede consentirse una aberración como la de ayer.

Alguien comentaba por la mañana, tras el apartado, que Perlaruiz había venido a confirmar y acto seguido se retiraba del toreo. No sé si será verdad, pero si quiere torear en España debería, por lo menos, renunciar a su alternativa tomada hace catorce años al otro lado del charco, y aprender en novilladas los rudimentos de la profesión.

Otro, esta vez español y con la alternativa confirmada, demostró que también esta para retirarse: Julio Pedro Saavedra. Este torero, del que se dice que fue novillero puntero a base de pagar lo que no está en los escritos para torear, ha logrado un aprovechamiento casi nulo de tantas actuaciones, y está quitando el sitio a toreros de recursos económicos mucho menores pero con muchas mayores aptitudes profesionales. Tenga usted vergüenza y déjelo, señor Saavedra, que ya ha tenido muchas oportunidades. ¿Cuántas veces más tendremos que sufrirle?

Desde Taurovent volvieron a organizar un festejo infumable con dos toreros que debieron salirles casi gratis, con un ganado de saldo y con sólo un matador, Rafaelillo, que demostró que tiene ambición y fundamentos técnicos para ejercer dignamente la profesión. Quizá lo que pretenden los ladrilleros metidos a empresarios taurinos, con la anuencia de las autoridades, es cargarse la temporada de verano en Las Ventas y programar únicamente zarzuelas, revistas, conciertos musicales y espectáculos con motocicletas. A ver el próximo pliego de condiciones cómo sale.

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