miércoles, 17 de agosto de 2005

Cenicientos: De buenas intenciones está el infierno lleno

Las noticias que me llegan desde todos los puntos cardinales sobre la feria de Cenicientos no pueden ser más desalentadoras para un aficionado a los toros. La feria corucha, sobre el papel, era poco menos que impecable: se inauguraba una nueva plaza con una corrida concurso de ganaderías de prestigio, y se lidiaban en los otros festejos reses de vacadas que suelen presentar astados con trapío, casta y, a veces, poder.

No ha habido inauguración de plaza; la corrida concurso ha sido un fiasco sin prácticamente suerte de varas y con algunos pitones cual brochas; las dos corridas siguientes han salido, como mínimo, mansas (por no decir descastadas), y seis de los animales, de doce, lucían el "2" en la paletilla; el festejo de hoy, a falta de que concluya, se está celebrando con unos toros que no son los titulares anunciados y, encima, de más de un hierro. ¿Es esto una feria seria?

Me consta que en Cenicientos hay gente muy aficionada, responsable y competente. También es notorio que algunos de los que van de enteraos y de gallitos taurinos no son más que unos petimetres buscando una parcelita de notoriedad en su pueblo. Y, por fin, tenemos a los borrachuzos y a los macarras que, escudándose en el grupo y con la autoridad que les confiere estar en su pueblo, pretenden intimidar a quienes, habiendo pagado su localidad, osan quejarse de que un toro sale con ambos pitones escobillados, o de que los niños del lugar están metiendo banderillas por el culo de un toro muerto en el ruedo y pisoteándole los huevos, entre otras gracias.

Que sigan así en Cenicientos, intentando tapar las miserias de su ciclo taurino a base de medias verdades en la tele, de intimidaciones y/o mamporros en la plaza, en vez de evitarlas. Que sigan así, y verán como esa feria de la que deserté hace años, cuando vi salir un pablorromero sangrando por los pitones, se convierte definitivamente en una pantomima a la que nadie querrá acudir. Verán, repito, cómo llegará el día en que no podrán organizar ni una mísera becerrada porque la TV se habrá ido y la afición de Madrid no querrá darse un viaje hasta allí para nada. No servirá ya poner calles a periodistas, ni escribirles pasodobles, ni hacerles hijos predilectos, ni chorradas por el estilo. Se van a quedar más tirados que una colilla, y eso será por su mala cabeza únicamente.

Que dejen de pelearse entre ellos y organicen una feria seria para el año que viene, con toros de verdad, íntegros, con trapío, casta, edad y poder, y con toreros que puedan enfrentarse a ellos. Que aparquen a los matones y que metan en cintura a los niños. Lo hacían antaño, ¿por qué hogaño no?

Alguien aducía como atenuante que Cenicientos es un pueblo, y que por eso se cometen allí las tropelías relatadas. No. En la mayoría de los pueblos de España no hacen esas cosas. Afortunadamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

da vedguenza que cenicientos de 5 corridas de toros y deje al torero local fuera de la feria.eso es lo que le ivan ayudar.a mariano jimenez se le ponian 2 tardes en cenicientos y toreaba por toda la zona.solo quereis a esa familia para los votos