sábado, 20 de agosto de 2005

Más sobre Cenicientos y algo sobre Antequera

Cuando envié al ciberespacio mi última reflexión sobre la feria de Cenicientos no sabía que la última corrida del serial había salido enterita escobillada y sospechosísima de pitones, lo cual es una pena y una vergüenza aunque avala mi teoría de que a esa feria le quedan dos telediarios para dejar de ser un símbolo de la integridad de la Fiesta. Con su pan se lo coman los coruchos, y que les vaya bonito.

Por otra parte, ayer transmitieron por TV una corrida de toros desde Antequera. Uno de los animales, lidiado por El Cid, fue indultado por la presidencia, que se pasó por el forro de sus caprichos la normativa taurina vigente, que prohíbe:
  1. Indultar toros en plazas de tercera categoría como la de Antequera.
  2. Indultar toros que no hayan sido de buen trapío y excepcionales en todas las fases de la lidia. El de autos era una mona y tomó un picotazo al relance. ¡Vaya un semental que va a ser!

Los taurinos desahogados como el presidente de ayer de Antequera se agarran a la disposición legal de que tienen que impedir por cualquier medio una alteración de orden público: "Es que si no indulto el toro, se arma la gorda", suelen decir, y ello constituye una argumentación falaz y torticera. Cualquiera que presenciara el festejo de ayer se da cuenta de que no hubiese pasado nada si no se indulta el toro.

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