martes, 16 de agosto de 2005

Por ser la Virgen de la Paloma...

La cosa ya empezó mal en Las Ventas cuando, al entrar a la plaza, nos percatamos de que el barquillero que todos los años ponen en la Puerta Grande perfectamente maqueado, tal cual mandan los cánones del casticismo, no tenía barquillos y estaba allí solamente para adornar. Era un barquillero de pega, un hombre-objeto, como los maceros de las Cortes o los del Ayuntamiento. El organillero sí que tenía organillo y lo tocaba, pero de mala gana, en plan funcionarial de los de antes, sin la chulería de impulsar la manivela con el codo en lugar de con la mano. No nos quedamos al concurso de chotis que se celebraba en el ruedo después del festejo, porque nos imaginamos que sería tan patético como en años anteriores. No hay que confundir el casticismo con la casposidad, el madrileñismo con el olor a naftalina. Las cosas, si no se hacen bien, es mejor no hacerlas.

Para la festividad de la Virgen de la Paloma, copatrona de Madrid junto con las de la Almudena y Atocha, Taurovent nos había preparado una corrida de toros sin atractivo. Tan poco interesaba a la afición, que ésta desertó en masa y se fue a Cenicientos, donde se lidiaba una corrida de Barcial que a la postre resultó infumable. Los pocos que no fuimos a Cenicientos nos encontramos en Las Ventas con un festejo aún más soporífero, de casi tres horas, en el que saltaron al ruedo toros de cinco ganaderías diferentes por mor de la devolución al corral de cuatro animales. Casi una corrida concurso como la que había habido en Cenicientos el día anterior, con las diferencias de que en Las Ventas no hubo premios y se dieron más varas que en la portátil corucha.

Ya les vale a los de Cenicientos. No tienen la culpa, por supuesto, de que las reses salgan descastadas, pero sí de que en una corrida concurso de ganaderías haya toros que pasen al segundo tercio con un picotazo, y de que algunos salgan con los pitones como brochas, como tuvimos oportunidad de ver por Telemadrid sin que, por cierto, se quejase nadie durante la retransmisión. Al revés.

Sobre lo ocurrido en el festejo de Las Ventas, me remito a la crónica que hace Juan Pelegrín en la página oficial de Taurovent. Intentar explicar lo que pasó en un festejo en el que lo único noticiable fue que se devolvieron cuatro toros al corral, y que tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del maestro Manolo Vázquez, es demasiado ocioso.

Ya vendrán tiempos mejores... o habrá que ir pensando en cerrar el chiringuito.

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