viernes, 30 de septiembre de 2005

Sobre la inhumación de Curro Guillén

Francisco Herrera Rodríguez, Curro Guillén, era torero de dinastía: nieto del matador Francisco Herrera e hijo de Francisco Herrera Guillén, su madre, Patrocinio Rodríguez, era prima de Costillares y hermana de dos banderilleros llamados Cosme y Jose María.

Francisco era un caso extraordinario de precocidad taurina, pues en la época que le tocó vivir (nació en Utrera el domingo 16 de noviembre de 1783) no era nada normal formar cuadrilla y tomar la alternativa con 16 años, cosa que se verificó en la plaza de la Real Maestranza sevillana el sábado 22 de junio de 1799, cuando Jerónimo José Cándido le cedió la muerte de un toro.

Vista aérea de la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de RondaFue un matador celebradísimo hasta su muerte en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda otro domingo, el 21 de mayo de 1820, fecha en que un toro de Cabrera le cogió al intentar recibirle junto a la puerta de toriles, entre los burladeros marcados con los números 1 y 2. El hecho fue espeluznante, pues tras derribar al infortunado Guillén y recogerle del suelo, el animal enganchó con el otro pitón a Juan León, Leoncillo, que había acudido presto al quite, recorriendo parte del ruedo con un torero en cada una de las astas. Leoncillo salió del trance prácticamente ileso, pero Curro Guillén falleció camino de la enfermería víctima de un cornalón en el vacío derecho según unos, y en la pierna según otros.

Dice la leyenda que Curro Guillén fue enterrado en el mismo lugar del ruedo rondeño en que se produjo su mortal cogida pero no hay constancia documental de ello. Resulta difícil de creer que a personaje tan célebre no se le enterrase en sagrado y que, además, no se hayan conservado documentos de la época que se refieran a tan extraordinario hecho. Sin embargo, hace cuarenta años se hicieron obras en el ruedo de la plaza y, entre los burladeros 1 y 2, aparecieron unos restos humanos y un crucifijo. No sé lo que se hizo con ellos, nadie lo dice, pero ¿serían acaso los restos mortales de Curro Guillén? Nadie lo sabe a ciencia cierta.

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