domingo, 2 de octubre de 2005

Comienza con un petardo la Feria de Otoño '2005

Comenzó la Feria de Otoño madrileña y antes del festejo, en los corrillos de los aficionados, sólo se oían cariñosas frases calificando a la histriónica Lirio como el gusano más rastrero, ruin, bajo, vil y despreciable que han visto los anales de la crónica taurina. Y todo por un artículo en el que, sin nombrarlos, pone a parir a tres críticos taurinos fallecidos (Vicente Zabala, Joaquín Vidal y Alfonso Navalón) acusándoles de la presunta podredumbre que ha asolado a la fiesta en los últimos treinta o cuarenta años. Algunos opinan que uno de los miembros del triunvirato atacado es Paco Apaolaza en vez de Zabala, pero leyendo atentamente el artículo, y habiendo vivido esa época, se ve claramente que La Lirio se refiere al crítico de ABC, ése a quien pretendía sustituir cuando aún no se había encontrado el cadáver tras el accidente de aviación.

Sobre el artículo de La Lirio, a quien los aficionados nos hartamos de sufrir en los años setenta viéndole protestar absolutamente todo lo que pasaba en el ruedo, pito en ristre, desde las andanadas venteñas, no cabe hacer más comentarios. Todo el mundo sabe quién es, cuáles son sus mezquinas maniobras y los torticeros métodos que utiliza: la media verdad, cuando no la mentira descarada. Así que no merece la pena gastar ni un bit más comentándolo, como no sea para decir que tiene un aire muy parecido al del que publicó otro destacado miembro del colectivo guay taurino nada más fallecer Alfonso Navalón, y que ya comentamos aquí en otro post.

Y así andábamos, riéndonos con chistes facilones y políticamente incorrectos a cuenta de La Lirio y sus amigos, cuando empezó la novillada y nos pusimos a atender a lo que pasaba en el ruedo. Previamente habíamos intentado acceder a la exposición del Aula Cultural Taurina, pero estaba ocupada por Molés y sus adláteres y convertida en un estudio de televisión. Qué bonito. Como si los del Canal Plus no pudiesen hacer las entrevistas previas al festejo en otro sitio...

La novillada de La Guadamilla salió toda ella descastada y sospechosa de pitones. Eran todos de procedencia domecquiana, eso que gusta tanto a La Lirio, y algunos (primero y cuarto) salieron más nobles que otros, pero en general la corrida fue un auténtico petardo que debería hacer reflexionar al ganadero (y a La Lirio). Del sopor nos sacó Gabriel Picazo intentando torear al cuarto, pero la cosa salió tan mal que el muchacho tuvo un rasgo de pundonor, se arrancó la coleta y la enterró en el ruedo. Eso debieran hacer muchos, por ejemplo los otros dos novilleros de ayer, y con mucho más motivo que Picazo. Para más detalles y abundante información gráfica, me remito a la crónica que publica mi cada vez más blandito amigo Juan en la página oficial de Las Ventas.

Durante el transcurso de la novillada nos enteramos de que Dávila Miura se ha caído del cartel de hoy a causa de un cólico nefrítico. Para lidiar los palhas de Folque en su lugar vendrá Fernando Robleño, y creo que el cartel mejora bastante. De todos modos ya veremos si el desvergonzado prestidigitador Folque trae una corrida en condiciones, si el viento que se anuncia para hoy en Madrid da un respiro a Rafaelillo, Robleño y Paulita, y si éstos quieren ponerse en el sitio desde el que se hace el toreo auténtico y eterno. Hoy voy con ilusión a la plaza pero, como dice ese cartel que ponen en los bares, ya verás como aparece alguien para fastidiarlo todo.

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