martes, 18 de octubre de 2005

El torero que vende lotería

Blas Romero 'El Platanito' en la actualidad (foto: archivo de burladero.com)Hoy se cumplen 35 años desde que Blas Romero El Platanito tomó la alternativa en la plaza de Vista Alegre carabanchelera, de manos de Joaquín Bernadó y con toros del conde de Ruiseñada. Ya ha llovido.

El Platanito constituyó, en el pasado decenio de los sesenta, un subproducto de aquello que inventaron los Lozano y que se dio en llamar la guerrilla: gente que toreaba en las nocturnas televisadas de La Chata y salía más o menos lanzada, con gran soporte mediático, a actuar por las ferias de los pueblos. De todos aquellos, quien más lejos llegó fue Sebastián Palomo Linares.

Blas Romero triunfó en toda regla como novillero, pero no eran sus capacidades técnicas o artísticas las que le hacían ganar dinero; muy al contrario, la gente llenaba las plazas para reírse a mandíbula batiente con los porrazos que le daban los novillos. El Platanito era, no sé si queriendo o no, lo más parecido a un torero cómico insertado en un festejo serio.

En la actualidad, por su mala cabeza y los abusos de los parásitos que le rodearon, se dedica a vender lotería por Madrid. Nunca toca ni el reintegro, pero cuando veo a Plátano en los pasillos de la plaza de toros o en el apartado siempre le compro un décimo. Hay que llamarle, pues no es de esos loteros que molestan pegándote los décimos a la nariz. Jamás los ofrece sino que pasa casi como un fantasma, con suma discreción. El día que deje de ver al Platanito por Las Ventas me llevaré un disgustazo.

Hace un par de años se celebró un festival en su beneficio en el coso que ocupa el solar de la plaza de sus grandes éxitos. La gente estuvo cariñosísima con él por ser un tipo honrado, sencillo y entrañable que se iba a quedar sin techo. Con los beneficios pagó la entrada de un pisito, y va abonando las letras de la hipoteca con la lotería que vende.

Enhorabuena por este XXXV aniversario, Plátano, que los aniversarios de la alternativa son para los toreros más importantes que los cumpleaños. Tú, vendiendo lotería, lo haces con la cabeza bien alta y en torero. Que sea por muchos años.

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