lunes, 3 de octubre de 2005

La basura de Folque

El Sr. Folque de Mendoça, D. Joâo, nos ha vuelto a dar gato por liebre, y digo "vuelto" porque quien ayer envió a Madrid una infumable corrida incompleta, en escalera, destartalada, inválida y descastada ya lo ha hecho más veces. Ha vendido género de tercera a precio de primera, y se va de rositas (no lo digo con segundas intenciones) conservando la vitola de salvador (tampoco va con segundas) de la casta y de la integridad del toro de lidia.

Si la plaza de Madrid fuera lo que un día no muy lejano fue, ayer el Sr. Folque de Mendoça, D. Joâo, tendría que haber salido por patas, corrido y avergonzado. El legendario hierro de Palha, en sus manos no precisamente por afición, no merece lo que este señor está haciendo con él. Mientras tanto, otro familiar suyo que sí luce el apellido Palha, mucho más caballero, señor y aficionado, se las ve y se las desea para mantener una punta de vacas vazqueñas.

Vergüenza, oprobio y deshonor para Joâo Folque de Mendoça, el simpático genio de la mercadotecnia, y para todos los que callan y amparan sus sinvergonzonerías desde el tendido sin pasar una a los demás. Un sincero aplauso para los tres matadores que se estrellaron en Madrid contra esa basura: Rafaelillo, Fernando Robleño y Paulita, ya que han demostrado en otras ocasiones que son capaces de torear con verdad y lucimiento, y ayer no pudieron más que estar dignísimos para salir de la encerrona que les prepararon.

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