jueves, 20 de octubre de 2005

Rigores, torero romántico

Roque Miranda 'Rigores'Tal día como hoy, en 1823, Roque Miranda Conde, Rigores, adquirió antigüedad como matador de toros estoqueando a una res de Manuel Gaviria que le cedió El Sombrerero, y a otra de la misma ganadería que le cedió Luis Parra.

Rigores había nacido en la madrileña y castiza calle de Segovia el 16 de agosto de 1799, y desde muy joven se aplicó en la ciencia taurómaca como discípulo aventajado de Jerónimo José Cándido. De ideología liberal, fue sargento de las milicias urbanas o "comuneros" desde 1820 hasta 1823, y este hecho hizo que los absolutistas le impidiesen torear hasta que en 1828 el propio rey, Fernando VII El Deseado (El Felón para otros), levantó la prohibición.

No fue Roque Miranda un gran torero, aunque su agitada vida le proporcionó gran notoriedad en su época. Se retiró de los ruedos en 1836 y reapareció, canino y sin facultades, años después. Fue en esa época cuando se le invitó a no volver a torear en El Puerto de Santa María por haber hecho el paseíllo borracho en la función del día de su cuadragésimo cumpleaños.

Ejecutando la suerte suprema era nefasto, y ello lo prueban los innumerables mítines que dio en Madrid con la espada, hasta el punto de que un gran escritor y cronista taurino de la época, Serafín Estébanez Calderón El Solitario, aconseja en 1841 a los contratistas de la plaza madrileña que si Rigores sigue actuando como matador "duren más horas las funciones, para que pueda sin perjudicar a los espectadores, invertir en cada toro la media que necesita."

La gravísima cornada que le infiere en Madrid el 6 de junio de 1842 el toro Bravío, de los duques de Osuna y Veragua, le aparta de los ruedos unos meses. Con aún menos facultades que antes intenta volver a torear, pero recae y es intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones hasta que muere el 14 de febrero de 1843.

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