miércoles, 26 de octubre de 2005

Un homenaje un poco raro

Tengo en gran estima al Club Taurino de Madrid; conozco a varios de sus socios y me consta que son grandes aficionados con los que se puede aprender mucho de toros; he ido a varias de sus excelentes tertulias durante la feria de San Isidro, y a algunos de los afamados Aperitivos que organizan en el Aula Cultural de Las Ventas. Bajo mi punto de vista son, en resumen, una de las pocas agrupaciones serias de aficionados que hacen algo por la Fiesta en la capital de España.

Por ello me ha extrañado muchísimo ver la inclusión en el programa de los Aperitivos Taurinos de este año del siguiente acto:
Se puede entender que la U.C.T.L., como cualquier otra asociación profesional, organice saraos diversos para festejar su centenario. Eso es lógico y natural. Lo que no comprendo es que una asociación de consumidores, por ejemplo, homenajee a la Agrupación Nacional de Productores de Melones cuando ésta cumpla cien años de vida, o que la Asociación de Restaurantes de España monte un fasto en honor de la Unión de Cofradías de Pescadores del Cantábrico.

La relación entre quien cobra por un producto y quien lo paga es puramente comercial. En el concreto caso taurómaco, además, no es satisfactoria para el consumidor, y menos para el tipo de consumidor-aficionado que milita en el Club Taurino de Madrid. Estamos hartos de protestar porque se caen los toros, por su falta de casta, por manipulaciones fraudulentas varias, ¿y homenajeamos a aquellos de los que nos quejamos?

Y de Jaimito ya no quiero ni hablar. ¡Quién le ha visto y quién le ve! De ser el más insoportable tocador de silbato que ha habido en los escaños venteños, a ganadero y Secretario General Técnico de la U. C. T. L. de la mano de Juan Pedro Domecq, el del toro artista, el que vende jamones con el hierro de Veragua. Si el Duque levantara la cabeza...

No sigo, que me están entrando ganas de decir públicamente algo de lo que me podría arrepentir. El caso es que cada vez entiendo menos las cosas que pasan en este mundo taurino. ¿Estaré chalao?

1 comentario:

Pablo G. Mancha dijo...

Bastonito, esa misma chaladura nos asola a muchos y los ganaderos, excepto algún que otro enfermo afectado por nuestra misma dolencia ?la del toro bravo? son por lo general tipos cuerdos que persiguen el toro artista, que es algo así como un besugo que indolente asume que lo van a pescar con una de esas redes pelágicas. Pezqueñines, no gracias. En fin, no te arrepientas