sábado, 5 de noviembre de 2005

Indulto y triunfalismo

Mucho se ha hablado últimamente sobre la conveniencia del indulto de los toros de lidia en la plaza. Como siempre, hay dos posturas encontradas: la de los taurinos profesionales y la de los aficionados.

Lo que dicen los taurinos profesionales

El indulto es bueno, porque los toros a los que se perdona la vida luego padrean en la dehesa y así se mejora la raza de lidia. Da igual la categoría de la plaza en la que se produzca el indulto, porque -dicen- nunca se sabe dónde va a salir el toro excepcional.

También consideran, aunque no lo dicen públicamente, que los indultos sirven como argumento -estúpido pero argumento al fin- contra los de los antitaurinos. Valen para poder decir que al toro se le da una oportunidad de sobrevivir si se muestra bravo y noble, como si los toros supiesen durante la lidia que van a morir.

Por fin, están a favor de los indultos porque constituyen una estupenda e innegable propaganda tanto para el ganadero como para el torero que interviene en alguno de ellos.

Lo que dicen los aficionados

No hay unanimidad, pero la mayoría está en contra de los indultos, y los que están a favor piensan que el taurinismo se está pasando y se debería poner coto a sus abusos.

Para desmontar los argumentos de la mafia taurina, los aficionados exponen que casi ningún toro indultado llega a padrear, bien sea porque no llega a curar de las heridas producidas durante la lidia, bien porque el propio ganadero no considera que esa res -por reata o por trapío- deba ser puesta a las vacas. Por otro lado no da igual la categoría de la plaza en la que se produzca el indulto, pues por lo general los toros tienen menos trapío cuanto menor es el nivel del coso en que se lidian, y difícilmente se va a mejorar la raza de lidia poniendo a padrear a una sardinilla. Además, si un ganadero es lo suficientemente inconsciente como para poner de semental a un torejo con aspecto de tísico, tampoco hace falta perdonar su vida, pues basta con extraer post mortem las pajuelas con las que inseminar artificialmente a las vacas.

Lo que no reconocen nunca los taurinos es que el indulto exime al matador de pasar el fielato de los pitones durante la suerte antes llamada suprema (no vale el numerito de la banderilla, porque no es lo mismo). Y no sólo eso. Lo más alucinante es que, con la anuencia mediática, al no-matador le son otorgadas dos orejas y rabo simbólicos que pasan inmediatamente a engrosar sus estadísticas entre titulares del tipo de "Charcuterito de Móstoles indulta un toro en tarde histórica y se convierte en profeta en su tierra", quitando todo el mérito al toro y a su criador, y otorgándoselo únicamente al torero. ¿No sería más justo titular "Un toro de Críspulo Regúlez, indultado en Móstoles"?

Y aún no hemos hablado de la suerte de varas: si la bravura se mide fundamentalmente durante este tercio de la lidia, ¿cómo podemos saber si los toros son bravos ahora que no entran al caballo más que una vez, salvo excepciones en plazas de primera?

Mi opinión personal es a favor del indulto siempre que se cumplan las siguientes condiciones:
  • La plaza ha de ser de primera categoría
  • El toro debe ser de irreprochable trapío
  • El toro debe tomar, al menos, tres varas en regla, empujando de verdad, sin dolerse, ni cabecear ni salir suelto.
  • El toro debe mantenerse bravo, noble (que no tonto) y con poder hasta el final de la lidia.
  • El público debe solicitarlo sin que el matador haga aspavientos, y consentirlo el ganadero.
  • La actuación del matador se premiará o castigará según haya estado a la altura o no del toro.
Sólo así se me ocurre que puede ser serio un indulto. De otra forma me parecerá una burda pantomima.

4 comentarios:

solysombra dijo...

Alvaro domecq y diez en su libro "El Toro Bravo" ponia eso :
"En realidad es necesario y conveniente introducir el perdon en la vida del toro, sobre todo en determinadas plazas de España como Madrid y Sevilla, por ejemplo, defenderla en todas, porque crea el interés al que antes hice referencia, pero no terminantemente, entre otras razones porque en plazas de segunda categoria, entrarian toros no perfectos de constitucion, tamaño, cabeza, etcétera."

bastonito dijo...

Claro. También decía en la primera edición que el toro no es tal hasta los cinco años, pero eso desapareció en ediciones posteriores.

javier dijo...

Estoy de acuerdo con tu planteamiento, el indulto es una figura de interés para la fiesta ,pero su vanalización por los taurinos la están convirtiendo en mero acto de publicidad.

Respecto a las condiciones que señalas para el indulto, quisiera hacerte alguna puntualización.
_ No creo, que tal y como están las cosas, se deba limitar el indulto a plazas de primera. por ejemplo Córdoba es primera y Logroño 2ª.
- El toro en teoría debería ir tres veces al caballo, pero la práctica nos muestra que esta suerte se basa en un monopuyazo carnicero y que no se cumplen ningunas de las reglas del tercio. El toro, nunca debe "pagar" por el desaguisado actual del tercio de varas.
Saludos, y gracias por tu interesante vitácora.

bastonito dijo...

Bueno, quizá habría que subir de categoría a Logroño y bajar a Córdoba. Esto de la inmutabilidad de las categorías de las plazas es una cosa que tampoco entiendo.

En cuanto a lo de la suerte de varas, tres cuartos de lo mismo. Lo que hay que hacer es sancionar a quienes la ejecuten carniceramente y/o a quienes se lo ordenen. No puede bajarse el listón porque a los señores de luces les apetece trabajar poco y arriesgar aún menos.

Muchas gracias por pasarte por esta bitácora. Yo también visito con frecuencia "Toro, torero y afición", la tuya. Un fuerte abrazo.