jueves, 10 de noviembre de 2005

Jugar al toro

Ya no se ve a los niños jugando al toro. La falta de espacios libres y relativamente seguros en las calles, el descenso de la afición de los mayores y, sobre todo, el fútbol, se han cargado un juego que antaño era de lo más normal.

En el fondo uno echa de menos ver a los niños jugar en la calle no sólo al toro, sino a cualquier cosa. Sin embargo, como de lo que trata esta bitácora es de tauromaquia, me permito recomendar una lectura a las ingentes legiones de aficionados que por aquí se pasan. Se trata del fragmento dedicado al juego de las corridas de toros que, inserto en el libro del jesuíta Santos Hernández titulado Juegos de los niños en las escuelas y colegios, publicó la editorial Saturnino Calleja en 1876. Es curiosísimo y merece la pena. Su enlace en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes es:

1 comentario:

javier dijo...

En septiembre, camino de Valladolid, paramos a tomar un vino en el pueblo de Simancas. El pueblo iniciaba sus fiestas, y en la calle unos niños , con pequeños capotes jugaban a torear. Fuè una imagen de "otra època" y lamentè no tener mi càmara de fotos cerca.
Ya, como dices, los niños no juegan en la calle,y menos a los toros (polìtica incorrecto).
Me viene a la memoria el cuento de Hemingway, "La capital del mundo", en que unos adolescentes torean en una pensiòn del viejo Madrid.

Saludos