sábado, 29 de octubre de 2005

Torismo y torerismo

Mi buen amigo Sol y Sombra, haciendo alarde de una magnífica memoria que yo, desgraciadamente, no tengo, cita en su blog Campos y Ruedos una conversación que mantuvimos tomando una cervecita en la madrileña plaza de Santa Ana. Recuerdo la situación pero no lo que dije, aunque no tengo por qué dudar de lo que él escribe porque, además, coincide exactamente con lo que pienso.

Creo que no hay torismo ni torerismo, sino afición verdadera y fetichismo. Cualquier aficionado de verdad sabe que hay que juzgar al torero -para bien y para mal- en función de las condiciones del astado que tiene delante. En la neotauromaquia que vivimos, esta máxima sólo vale para juzgar al torero cuando el toro plantea alguna dificultad, y entonces los voceros del taurinismo profesional se encargan de decir que el toro no servía y que el matador bastante hizo con ponerse delante. Si el toro, por el contrario, es un dechado de boyantía, su lidia no ofrece dificultad y el matador se harta de darle insulsos derechazos, el lirismo más casposo se desata y los trovadores de la neotauromaquia pregonan a los cuatro vientos la hazaña.

Los aficionados echamos en falta la tauromaquia de verdad, la lidia, la técnica... Pero no la técnica de mantener en pie a un torete inválido y normalmente descastado, sino la que propicia el dominio de un animal encastado, con trapío y pleno de pujanza.

El toro y el torero son necesarios, a partes iguales, para la supervivencia de la Fiesta. Sin toro de verdad, la figura del torero se empequeñece y pierde importancia; con el toro auténtico, el lidiador adquiere su verdadera categoría de héroe, y la fiesta del arte y del valor que cantaba el llorado Joaquín Vidal resplandece con su máximo brillo.

miércoles, 26 de octubre de 2005

Un homenaje un poco raro

Tengo en gran estima al Club Taurino de Madrid; conozco a varios de sus socios y me consta que son grandes aficionados con los que se puede aprender mucho de toros; he ido a varias de sus excelentes tertulias durante la feria de San Isidro, y a algunos de los afamados Aperitivos que organizan en el Aula Cultural de Las Ventas. Bajo mi punto de vista son, en resumen, una de las pocas agrupaciones serias de aficionados que hacen algo por la Fiesta en la capital de España.

Por ello me ha extrañado muchísimo ver la inclusión en el programa de los Aperitivos Taurinos de este año del siguiente acto:
Se puede entender que la U.C.T.L., como cualquier otra asociación profesional, organice saraos diversos para festejar su centenario. Eso es lógico y natural. Lo que no comprendo es que una asociación de consumidores, por ejemplo, homenajee a la Agrupación Nacional de Productores de Melones cuando ésta cumpla cien años de vida, o que la Asociación de Restaurantes de España monte un fasto en honor de la Unión de Cofradías de Pescadores del Cantábrico.

La relación entre quien cobra por un producto y quien lo paga es puramente comercial. En el concreto caso taurómaco, además, no es satisfactoria para el consumidor, y menos para el tipo de consumidor-aficionado que milita en el Club Taurino de Madrid. Estamos hartos de protestar porque se caen los toros, por su falta de casta, por manipulaciones fraudulentas varias, ¿y homenajeamos a aquellos de los que nos quejamos?

Y de Jaimito ya no quiero ni hablar. ¡Quién le ha visto y quién le ve! De ser el más insoportable tocador de silbato que ha habido en los escaños venteños, a ganadero y Secretario General Técnico de la U. C. T. L. de la mano de Juan Pedro Domecq, el del toro artista, el que vende jamones con el hierro de Veragua. Si el Duque levantara la cabeza...

No sigo, que me están entrando ganas de decir públicamente algo de lo que me podría arrepentir. El caso es que cada vez entiendo menos las cosas que pasan en este mundo taurino. ¿Estaré chalao?

lunes, 24 de octubre de 2005

¡Que vuelvan los Lozano!

Acabó en paz la temporada taurina venteña, pero pudo hacerlo como el rosario de la aurora, pues la afición está muy fastidiada con la nueva empresa. Se oían gritos pidiendo que volviesen los Lozano, de la misma forma que se pedía la vuelta de Manolo Chopera cuando llegaron los brothers. Es decir, que con Taurovent seguimos en la cuesta abajo.

Ningún aficionado en su sano juicio pretende que vuelvan los Lozano, quienes se cargaron la temporada de Madrid y se dedicaron a cambiar cromos con sus amiguitos. Siempre hay quien canta lo de "Qué buenos son/los hermanos Lozano;/qué buenos son,/que nos llevan de excursión", pero son minorías que todo el mundo conoce y a las que no debe darse importancia.

El grito "¡Que vuelvan los Lozano!" no es más que una expresión desgarrada de descontento o, por decirlo de otra forma, el recurso del pataleo. La afición está que echa humo con los ladrilleros y con el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid. Como no cambien las cosas, esto tiene pinta de acabar muy mal el año que viene.

domingo, 23 de octubre de 2005

¡A volar!

José Manuel Sánchez 'El Pajarita' (foto: archivo de burladero.com)El señor Sánchez (a) Pajarita levanta el vuelo para cruzar la mar océana, diz que destinado a la Embajada de España en la República Argentina. Al parecer, ayer presidió su último festejo en Madrid.

Policía, comentarista radiofónico y televisivo, sindicalista y paisano de ZP, ha ejercido como presidente en la Monumental de Las Ventas durante aproximadamente diez temporadas y, tras la justísima y nunca bien ponderada defenestración de Lamarca, creo que era el más antiguo de los que ocupaban el palco.

El Pajarita, llamado así por el adminículo que se colocaba en el pescuezo únicamente a la hora de presidir corridas de toros, supongo que se va contento a Buenos Aires, donde cobrará más y le conocen poco.

Que tenga tanta paz y bienestar en su nueva ocupación como descanso deja entre los aficionados de Las Ventas, y que quien le sustituya a partir de la próxima temporada no le haga bueno.

Actualización de esta noticia (01/12/2005) pinchando AQUÍ

viernes, 21 de octubre de 2005

Gracias

Hace algo más de dos meses me decidí a elaborar una bitácora taurina. Lo hice tímida y discretamente, sin comunicarselo ni siquiera a esa gran aficionada que tengo por mujer, como muchos de vosotros sabéis. Como ya han visitado esta página aficionados de toda clase y condición, puedo explicar un par de cosas.

Mi intención, por una parte, era experimental: averiguar cuánto tiempo tardaban los tauronautas en descubrir la existencia de una nueva página de toros (resultado: algo menos de dos meses). De otro lado no me apetecía comunicar inmediatamente la existencia del blog a los aficionados con los que habitualmente me relaciono a través de la Red, porque quería pulsar la opinión de los otros sin interferencias; conocerles mejor y abrir un poco más mi mente hacia otras formas de entender la Tauromaquia sin, por supuesto, renunciar a mis principios.

Hay gente a la que no ha sentado bien la aparición de esta bitácora. Ni lo entiendo ni me preocupa, pero por si acaso hago un aviso a navegantes malintencionados: No quería, ni quiero, convertir las páginas de esta bitácora en un campo de batalla, pero tampoco pienso andarme con paños calientes. Por definición, los blogs son páginas personales (monotemáticas o no) y subjetivas, y por tanto cada cual puede expresarse libremente en el suyo. Invito a todos los aficionados a que los creen, pues ello enriquecerá la Red con más páginas taurinas independientes, que buena falta hace para contrarrestar a las legiones de antitaurinos que nos ponen a parir en Internet. También servirá para colocar en su sitio a ciertos portales de desinformación taurina y a los pesebreros que los manejan. Si en cada ciudad, en cada pueblo, hubiese un aficionado que contase con independencia en su blog lo que allí ocurre, otro gallo cantaría.

La intención última de esta bitácora es la que expuse en el breve post inicial, que no es necesario repetir. Por lo demás, sólo me queda dar las gracias a las personas que visitan esta humilde bitácora taurina y muy especialmente a las que, tras conocer su existencia, me han brindado su apoyo animándome a continuar.

jueves, 20 de octubre de 2005

Rigores, torero romántico

Roque Miranda 'Rigores'Tal día como hoy, en 1823, Roque Miranda Conde, Rigores, adquirió antigüedad como matador de toros estoqueando a una res de Manuel Gaviria que le cedió El Sombrerero, y a otra de la misma ganadería que le cedió Luis Parra.

Rigores había nacido en la madrileña y castiza calle de Segovia el 16 de agosto de 1799, y desde muy joven se aplicó en la ciencia taurómaca como discípulo aventajado de Jerónimo José Cándido. De ideología liberal, fue sargento de las milicias urbanas o "comuneros" desde 1820 hasta 1823, y este hecho hizo que los absolutistas le impidiesen torear hasta que en 1828 el propio rey, Fernando VII El Deseado (El Felón para otros), levantó la prohibición.

No fue Roque Miranda un gran torero, aunque su agitada vida le proporcionó gran notoriedad en su época. Se retiró de los ruedos en 1836 y reapareció, canino y sin facultades, años después. Fue en esa época cuando se le invitó a no volver a torear en El Puerto de Santa María por haber hecho el paseíllo borracho en la función del día de su cuadragésimo cumpleaños.

Ejecutando la suerte suprema era nefasto, y ello lo prueban los innumerables mítines que dio en Madrid con la espada, hasta el punto de que un gran escritor y cronista taurino de la época, Serafín Estébanez Calderón El Solitario, aconseja en 1841 a los contratistas de la plaza madrileña que si Rigores sigue actuando como matador "duren más horas las funciones, para que pueda sin perjudicar a los espectadores, invertir en cada toro la media que necesita."

La gravísima cornada que le infiere en Madrid el 6 de junio de 1842 el toro Bravío, de los duques de Osuna y Veragua, le aparta de los ruedos unos meses. Con aún menos facultades que antes intenta volver a torear, pero recae y es intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones hasta que muere el 14 de febrero de 1843.

martes, 18 de octubre de 2005

El torero que vende lotería

Blas Romero 'El Platanito' en la actualidad (foto: archivo de burladero.com)Hoy se cumplen 35 años desde que Blas Romero El Platanito tomó la alternativa en la plaza de Vista Alegre carabanchelera, de manos de Joaquín Bernadó y con toros del conde de Ruiseñada. Ya ha llovido.

El Platanito constituyó, en el pasado decenio de los sesenta, un subproducto de aquello que inventaron los Lozano y que se dio en llamar la guerrilla: gente que toreaba en las nocturnas televisadas de La Chata y salía más o menos lanzada, con gran soporte mediático, a actuar por las ferias de los pueblos. De todos aquellos, quien más lejos llegó fue Sebastián Palomo Linares.

Blas Romero triunfó en toda regla como novillero, pero no eran sus capacidades técnicas o artísticas las que le hacían ganar dinero; muy al contrario, la gente llenaba las plazas para reírse a mandíbula batiente con los porrazos que le daban los novillos. El Platanito era, no sé si queriendo o no, lo más parecido a un torero cómico insertado en un festejo serio.

En la actualidad, por su mala cabeza y los abusos de los parásitos que le rodearon, se dedica a vender lotería por Madrid. Nunca toca ni el reintegro, pero cuando veo a Plátano en los pasillos de la plaza de toros o en el apartado siempre le compro un décimo. Hay que llamarle, pues no es de esos loteros que molestan pegándote los décimos a la nariz. Jamás los ofrece sino que pasa casi como un fantasma, con suma discreción. El día que deje de ver al Platanito por Las Ventas me llevaré un disgustazo.

Hace un par de años se celebró un festival en su beneficio en el coso que ocupa el solar de la plaza de sus grandes éxitos. La gente estuvo cariñosísima con él por ser un tipo honrado, sencillo y entrañable que se iba a quedar sin techo. Con los beneficios pagó la entrada de un pisito, y va abonando las letras de la hipoteca con la lotería que vende.

Enhorabuena por este XXXV aniversario, Plátano, que los aniversarios de la alternativa son para los toreros más importantes que los cumpleaños. Tú, vendiendo lotería, lo haces con la cabeza bien alta y en torero. Que sea por muchos años.

domingo, 16 de octubre de 2005

Un día curioso

La del 16 de octubre es una fecha curiosa en la historia de la Tauromaquia. Tal día como hoy, por ejemplo, falleció en Pamplona, en 1786, el matador de toros navarro Jaime Aramburu Iznaga, El Judío, de resultas de las cornadas que le había inferido en Valencia un mes antes un toro de Francisco Javier Guendulain.

PeroyUnos años antes de la muerte de El Judío, en 1768, había nacido uno de los grandes matadores gaditanos de esa época: Bartolomé Jiménez Acosta.

Otro nacimiento importante es el que tuvo lugar en Torredembarra (Tarragona) tal día como hoy. Allí nació, en 1824, uno de los matadores de toros catalanes más importantes de la historia: Pedro Aixelá Tomé, Peroy, a quien concedió la alternativa en Barcelona nada menos que El Salamanquino, cediéndole la muerte del toro Silletero, del marqués de la Conquista, el 12 de junio de 1864.

Juan BelmontePero quizá el hecho más notorio, por su trascendencia y la importancia de quien lo protagonizó, fue el que se produjo en Madrid el 16 de octubre de 1913, pues en esa fecha Machaquito cedió la muerte de Larguito, de Olea, al toricantano Juan Belmonte, ante Rafael Gómez Ortega, El Gallo. A partir de ese momento, el Pasmo de Triana se encargó de que casi nada volviera a ser lo mismo en el mundo del toreo.

Tres nacimientos más de matadores de toros tengo registrados el 16 de octubre: Manuel Villalba Gutiérrez (Sevilla, 1960), Torcu Varón (Palma de Mallorca, 1966) y Abilio Langa (Barcelona, 1966). Ninguno de los tres ha logrado triunfos reseñables en su carrera taurina.

viernes, 14 de octubre de 2005

El toro de lidia, especie cinegética

No podía creerlo cuando ayer me contaban que hay una ganadería de lidia (al menos una, con nombre y apellidos) en el sur de España que, previo pago de una millonada, organiza monterías para extranjeros adinerados en las que las víctimas son toros bravos.

Como no soy rico ni cazador, ni conozco a los ganaderos de autos, no puedo comprobar personalmente la veracidad de la información, así que por prudencia omito nombres, aunque la fuente informativa merece mi máxima confianza. Lo que sí puedo decir es que la ganadería pertenece a una familia con gran tradición en el mundo taurino, y que los toros que se asesinan a tiros por el monte (presuntamente, claro) pertenecen a acreditadas castas.

Me imagino a un alemán apostado tras unas jaras, esperando con un rifle de mira telescópica último modelo a que frente a él pase un hermoso y pujante toro de lidia acosado por una jauría de perros. El pobre teutón no sabe que la del toro de lidia es una raza criada y seleccionada para el combate en la plaza, frente a frente, con el hombre, y no para ser sorprendida con un indigno balazo a distancia.

Pero peor aún es lo del ganadero, quien por el vil metal ha perdido todo el respeto al toro bravo y lo ha convertido en una especie más de las que oferta en su coto de caza mayor, equiparándolo a los ciervos o a los vulgares verracos. La verdad es que todo esto da asco.

jueves, 13 de octubre de 2005

Francia y la lengua azul

Con la lengua azul extendida por prácticamente todo el territorio peninsular ibérico, peligran las ferias francesas de 2006. Algún taurino de allá, previsor, ha comprado varias decenas de utreros españoles que ahora pastan en fincas galas para ser lidiados como toros en la temporada próxima. Quizá con esa medida, añadiendo reses de ganaderías francesas, se puedan salvar algunas ferias. No, desde luego, las ferias mal llamadas toristas, como las de Céret o Vic-Fezensac.

Según Radio Macuto, para Céret de Toros 2006 se han reservado ya una novillada de Yonnet y una corrida de Tardieu. Nada que objetar a lo de Yonnet, que repetiría tras haber presentado en 2005 un encastado lote, pero sí a lo de Tardieu, que es, por su encaste ramplón y por el juego demostrado en los últimos tiempos, una vacada indigna de lidiar sus productos en la plaza catalano-francesa.

Siguiendo con los rumores, también se habría reservado una corrida de la ganadería salmantina de Valverde, cuyos toros gozan de gran predicamento en Francia, pero que no se podrían lidiar allí por el problema de la lengua azul. Por tanto, los entusiastas aficionados de la A.D.A.C. tendrían que buscar reses en alguna ganadería francesa para completar con una corrida de toros el cartel de la feria. Ello se me antoja bastante difícil sin bajar aún más el listón, si tenemos en cuenta el patinazo con lo de Tardieu.

¿De dónde pueden sacarse otros toros? De América. Hay ganaderías mexicanas muy interesantes, y no sólo las que tienen sangre saltilla. Ya sé que traer a Europa toros mexicanos es caro y engorroso (transporte, cuarentena, etc.) pero, por ejemplo en el caso de Céret, salen baratos los dos encierros franceses y quizá merezca la pena gastar el dinero en llevar reses americanas, introduciendo así, además, el punto de novedad en la feria de que hace gala año tras año la A.D.A.C. Se me ocurren las ganaderías de Mimihuapan y Atenco, pues dicen que la primera conserva sangre miureña, y la segunda navarra. Tiempo tienen los de la A.D.A.C. para hacer esta o cualquier otra cosa que convierta en apetecible el ciclo Céret de Toros 2006 porque, desde luego, no creo a nadie capaz de hacer un montón de kilómetros para ver una novillada de Yonnet y una corrida de Tardieu, a no ser que el festejo restante tenga un interés descomunal.

martes, 11 de octubre de 2005

Haciendo afición

El domingo pasado día 9, fuera de abono y como aperitivo al peñazo que resultó ser la victorinada, se celebró en Las Ventas, a las doce de la mañana, un concurso de recortes por comunidades autónomas. Saltaron al ruedo cinco toros en puntas de Manuel Pío García Fernández-Palacios, cornalones y mansos, a los que hicieron todo tipo de suertes populares sendos equipos de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra-Aragón, y Madrid, cada uno de ellos formado por tres recortadores.

El público se lo pasó de lo lindo con los saltos, quiebros y recortes que, pese al ínfimo juego de los astados, ejecutaron los participantes, que hicieron gala de un gran conocimiento de los terrenos. A la postre resultó ganador el equipo de Navarra y Aragón, aunque todos estuvieron muy bien.

Pero a lo que iba: tengo un sobrino de trece años que me ha acompañado a varias corridas de toros en Las Ventas desde que tiene uso de razón. No había conseguido que se aficionase, porque el actual espectáculo de los de luces carece de emoción y generalmente resulta tedioso. Pese a que tenía entradas sobrantes para los festejos de abono de la Feria de Otoño no logré que fuese, pero sí transigió con ir a los recortes, porque eso no lo había visto nunca. El espectáculo le entusiasmó tanto que, cuando anunciaron por los altavoces que esta noche, a las once, se celebrará otro concurso en La Cubierta de Leganés, me dijo que quería repetir.

Ahí había verdad y emoción, y los niños no son tontos. Hace mucho, mucho tiempo, que no veía a un chaval salir de una plaza de toros tan contento y diciendo que quiere volver. Que espabilen los de luces, los ganaderos, y los que les cantan las presuntas gracias. En la matinal del domingo pasado en Las Ventas, unos chavales en zapatillas de deporte se jugaron la vida con muchas menos trampas que la mayoría de los que se visten de luces, y además hicieron afición sin que les hiciesen falta trovadores aúlicos.

Esta noche, a las once, mi sobrino y yo estaremos en La Cubierta de Leganés.

lunes, 10 de octubre de 2005

En legítima defensa

No es intención de esta bitácora hacer constantemente crónica taurina porque ni soy cronista, ni me apetece serlo, ni tengo aptitud para ello, ni la mayoría de festejos que presencio, fundamentalmente en Las Ventas, merecen gastar un minuto en recordarlos y menos aún en describirlos. Los aficionados, sin embargo, sí merecemos que haya una crítica veraz, profesional e independiente y, como consumidores que somos, hemos de exigirla y no permitir que nos mientan o nos intenten manipular.

Cuando quienes sobre todo deberían informar se endiosan y se convierten en opinadores profesionales, suelen acabar tergiversando la realidad para adaptarla a las muletillas que una y otra vez repiten como papagayos y que, en el fondo, ni siquiera constituyen opiniones. Si, por ejemplo, lo taurinamente correcto es meterse con los energúmenos del 7, se utiliza cualquier cosa para ello.

Como decíamos ayer, Juárez acusaba de falta de sensibilidad al público citando lo que, sin lugar a dudas, precisamente era una muestra evidentísima de lo contrario. Hoy vuelve a hacer lo mismo: si el pagano público de Madrid muestra sensibilidad para con la suerte de varas y exige que se realice con arreglo a los cánones y a lo que exige la normativa en vigor, resulta que la Monumental venteña se ha convertido en una plaza de tientas "antitaurina y desesperante" (seguro que si pasásemos de la suerte de varas nos llamaría indocumentados y mentecatos); si un peón resbala y cae en la cara del toro con gran riesgo de su integridad física, debe dar gracias "a los de siempre." Y así, suma y sigue. Empieza a ser vomitivo lo de este tipo, que no sé ante quién quiere hacer méritos, aunque me lo imagino.

El público de temporada madrileño, fundamentalmente el que va a todos los festejos y suele aposentar sus reales en el tendido 7, no es ni mucho menos la caterva de energúmenos que algunos, desde el más casposo taurinismo profesional, pretenden hacer ver. Hay gente que grita y gente que no lo hace; personas que aplauden y personas que no; los hay que saben un montón de toros y los hay que no; los hay golfos y trincones, pero la inmensa mayoría es gente muy honesta y, sobre todo, muy aficionada: amante de la Tauromaquia en toda su plenitud y no sólo de los toreros. No sé si me explico.

Por fin, si de los victorinos hay que hablar, decir que la corrida fue una escalera (480 Kg. el más pequeño y 610 Kg. el mayor) sin poder y, en general, muy bajita de casta, por lo que resultó un tostón. Seguro que también fue culpa del tendido 7.

domingo, 9 de octubre de 2005

Pundonor

Los tres matadores que actuaron ayer en Las Ventas se pusieron de verdad. Uno resultó corneado -Perera-, otro se fue magullado -Castella- y otro salió indemne de milagro -Marín-. No es eso lo que uno busca cuando va a los toros, pero la Fiesta necesita que de vez en cuando haya espectáculos de este tipo para reafirmar su autenticidad.

Perera, por ejemplo, se equivocó con el tercero y lo pagó con sangre. Ya había tentado a la suerte en un quite por chicuelinas de las que las dos primeras le salieron buenas y ceñidas. En la tercera, por el pitón izquierdo, llevaba el lance hecho, sin embarcar al toro, y éste pasó por allí sin herirle de la misma forma que podía haberle enganchado muy seriamente. Comenzó Perera el último tercio con un torerísimo inicio de faena: dos pases cambiados por detrás encadenados con uno de las flores y uno monumental de pecho. Ahí el toro tragó, igual que admitió después dos series bastante potables por la derecha. El caso es que el extremeño se echó la muleta a la izquierda y se colocó al hilo del pitón, muleta retrasada, como diciendo "toro, ¿me ves?, ¡cógeme!" El animal, que era cinqueño, manso y listo, no se hizo de rogar y al tercer pase fue derechito a por el torero, le dio una cornada que afortunadamente sólo es muscular, y luego se rajó largándose a los terrenos de tablas, en donde un Perera renqueante ya no pudo sacarle un pase en condiciones. Mató de una buena estocada y se fue a la enfermería mientras la cuadrilla recogía un merecido trofeo que, sin equivocaciones, podía haber sido doble y, encima, sin cornada.

Castella también estuvo bien, pero tuvo que pechar con un lote imposible. Su primero quería, pero no podía. Su segundo era un manso que le dio una paliza al recibirlo de capote, y el que tuvo que matar por Perera era un mulo con el que se pegó un arrimón. Asimismo Serafín Marín se justificó y anduvo valiente, pues nada más se podía se podía hacer con sus toros.

La corrida de Núñez del Cuvillo, terciada y muy bien armada, salió en general mansa e inválida. La novedad fue que, cuando los toros no embistieron, lo hicieron los toreros. Eso se llama pundonor y es muy de agradecer en estos tiempos que corren.

Por cierto, hubo un toro afeitado para el rejoneador Leonardo Hernández, quien una vez, en tiempos, triunfó toreándolos en puntas en Madrid. Ayer se silenció su labor.

Apostilla a Mario Juárez

Acabo de leer una crónica que se mete con el público de Madrid porque gritaba a Perera que no volviese al toro después de la cogida. ¿Eres tonto o qué te pasa, Juárez? Eso es lo que ha ocurrido toda la vida aquí, en Lima o en Pernambuco, porque a la gente le asusta ver a un torero disminuido frente a la cara del toro, independientemente de que luego los rasgos de pundonor se premien como merecen. El público estuvo ayer perfecto con Perera y, si te quieres meter con alguien en concreto, no tienes más que nombrarlo en vez de generalizar. Es lo que hacen los hombres de verdad. Tú, en tu histrionismo, en tus fobias y en tus maniobras cada día te pareces más a La Lirio. Ten cuidado, que ya han empezado las murmuraciones, y luego los sambenitos y los remoquetes son muy difíciles de quitar.

Item más: Comprendo que te gusten tanto los festejos pueblerinos, pues allí vas de gratis total a todos los sitios, el ambiente es festivo y puedes presumir de lo que no eres. En Madrid el ambiente es otra cosa, porque ésta es plaza de temporada y la gente no está para mucho cachondeo, y menos aún cuando es cautiva de un abono que no viene a cuento. Que los taurinos queráis igualar por abajo la seriedad de las plazas tiene su lógica, y eres muy dueño de tener los gustos que te dé la gana, pero no faltes al respeto a quien no opina como tú, y menos aún a quienes pagan su localidad e intentan mantener la categoría de un coso que por algo es el primero del mundo.

jueves, 6 de octubre de 2005

En la muerte de Álvaro Domecq Díez

Don Álvaro Domecq y DíezAyer, sobre el mediodía, nos enteramos de la muerte de Álvaro Domecq Díez a los 88 años. Fue abogado, liquidador de la herencia de su amigo Manolete, político en los años de la Oprobiosa, rejoneador, ganadero propietario del hierro de Torrestrella, y no sé cuántas cosas más. El hombre debía ser buena persona, pues le nombraron alcalde honorario de su localidad natal, Jerez de la Frontera, y el actual ayuntamiento de izquierdas ha decretado tres días de luto oficial.

Dicho lo anterior, no tengo otra cosa que manifestar que mi sincero deseo de que descanse en paz, y mis condolencias a su familia.

lunes, 3 de octubre de 2005

La basura de Folque

El Sr. Folque de Mendoça, D. Joâo, nos ha vuelto a dar gato por liebre, y digo "vuelto" porque quien ayer envió a Madrid una infumable corrida incompleta, en escalera, destartalada, inválida y descastada ya lo ha hecho más veces. Ha vendido género de tercera a precio de primera, y se va de rositas (no lo digo con segundas intenciones) conservando la vitola de salvador (tampoco va con segundas) de la casta y de la integridad del toro de lidia.

Si la plaza de Madrid fuera lo que un día no muy lejano fue, ayer el Sr. Folque de Mendoça, D. Joâo, tendría que haber salido por patas, corrido y avergonzado. El legendario hierro de Palha, en sus manos no precisamente por afición, no merece lo que este señor está haciendo con él. Mientras tanto, otro familiar suyo que sí luce el apellido Palha, mucho más caballero, señor y aficionado, se las ve y se las desea para mantener una punta de vacas vazqueñas.

Vergüenza, oprobio y deshonor para Joâo Folque de Mendoça, el simpático genio de la mercadotecnia, y para todos los que callan y amparan sus sinvergonzonerías desde el tendido sin pasar una a los demás. Un sincero aplauso para los tres matadores que se estrellaron en Madrid contra esa basura: Rafaelillo, Fernando Robleño y Paulita, ya que han demostrado en otras ocasiones que son capaces de torear con verdad y lucimiento, y ayer no pudieron más que estar dignísimos para salir de la encerrona que les prepararon.

domingo, 2 de octubre de 2005

Comienza con un petardo la Feria de Otoño '2005

Comenzó la Feria de Otoño madrileña y antes del festejo, en los corrillos de los aficionados, sólo se oían cariñosas frases calificando a la histriónica Lirio como el gusano más rastrero, ruin, bajo, vil y despreciable que han visto los anales de la crónica taurina. Y todo por un artículo en el que, sin nombrarlos, pone a parir a tres críticos taurinos fallecidos (Vicente Zabala, Joaquín Vidal y Alfonso Navalón) acusándoles de la presunta podredumbre que ha asolado a la fiesta en los últimos treinta o cuarenta años. Algunos opinan que uno de los miembros del triunvirato atacado es Paco Apaolaza en vez de Zabala, pero leyendo atentamente el artículo, y habiendo vivido esa época, se ve claramente que La Lirio se refiere al crítico de ABC, ése a quien pretendía sustituir cuando aún no se había encontrado el cadáver tras el accidente de aviación.

Sobre el artículo de La Lirio, a quien los aficionados nos hartamos de sufrir en los años setenta viéndole protestar absolutamente todo lo que pasaba en el ruedo, pito en ristre, desde las andanadas venteñas, no cabe hacer más comentarios. Todo el mundo sabe quién es, cuáles son sus mezquinas maniobras y los torticeros métodos que utiliza: la media verdad, cuando no la mentira descarada. Así que no merece la pena gastar ni un bit más comentándolo, como no sea para decir que tiene un aire muy parecido al del que publicó otro destacado miembro del colectivo guay taurino nada más fallecer Alfonso Navalón, y que ya comentamos aquí en otro post.

Y así andábamos, riéndonos con chistes facilones y políticamente incorrectos a cuenta de La Lirio y sus amigos, cuando empezó la novillada y nos pusimos a atender a lo que pasaba en el ruedo. Previamente habíamos intentado acceder a la exposición del Aula Cultural Taurina, pero estaba ocupada por Molés y sus adláteres y convertida en un estudio de televisión. Qué bonito. Como si los del Canal Plus no pudiesen hacer las entrevistas previas al festejo en otro sitio...

La novillada de La Guadamilla salió toda ella descastada y sospechosa de pitones. Eran todos de procedencia domecquiana, eso que gusta tanto a La Lirio, y algunos (primero y cuarto) salieron más nobles que otros, pero en general la corrida fue un auténtico petardo que debería hacer reflexionar al ganadero (y a La Lirio). Del sopor nos sacó Gabriel Picazo intentando torear al cuarto, pero la cosa salió tan mal que el muchacho tuvo un rasgo de pundonor, se arrancó la coleta y la enterró en el ruedo. Eso debieran hacer muchos, por ejemplo los otros dos novilleros de ayer, y con mucho más motivo que Picazo. Para más detalles y abundante información gráfica, me remito a la crónica que publica mi cada vez más blandito amigo Juan en la página oficial de Las Ventas.

Durante el transcurso de la novillada nos enteramos de que Dávila Miura se ha caído del cartel de hoy a causa de un cólico nefrítico. Para lidiar los palhas de Folque en su lugar vendrá Fernando Robleño, y creo que el cartel mejora bastante. De todos modos ya veremos si el desvergonzado prestidigitador Folque trae una corrida en condiciones, si el viento que se anuncia para hoy en Madrid da un respiro a Rafaelillo, Robleño y Paulita, y si éstos quieren ponerse en el sitio desde el que se hace el toreo auténtico y eterno. Hoy voy con ilusión a la plaza pero, como dice ese cartel que ponen en los bares, ya verás como aparece alguien para fastidiarlo todo.