lunes, 20 de marzo de 2006

Manque pierda

Desde que me dio el arrechucho, estoy en una risa floja casi permanente y la Fiesta, en su mafiosa configuración actual, ya no me enfada sino que me hace una gracia tremenda. Es que me desternillo. No sé si será un efecto secundario de la medicación o que he decidido tomarme las cosas de otra forma. Espero que sea lo segundo.

Y para muestra un botón: ayer, que fue mi cumpleaños y había festejo en Las Ventas, hice lo que no había perpetrado jamás desde 1975, cuando adquirí mi primer abono venteño. Me negué a ir a los toros el día de San José, pasé incluso de una de Cebada Gago que televisaban desde Castellón, y acudí con dos sobrinos, gracias a las entradas que me había obsequiado un buen amigo, al estadio Santiago Bernabéu para ver cómo el Betis de mis entretelas (y de las de mi Curro) arrancaba un puntito en el domicilio de unos pretendidos galácticos siderales de la muerte. Por cierto que ese amigo que, aficionado a los toros, me regala entradas para el fútbol y grabados de Picasso, tampoco estaba ayer en Las Ventas, sino por Andalucía (Andazulía , que diría el muñegote de Chaves) haciendo fotos de trofeos cinegéticos que espero poder poner en breve en esta bitácora.

Y hoy, el día después, tenemos tres importantes efemérides que celebrar: la primera es la del nacimiento en 1825 de José Carmona Luque, el mayor de los Panaderos (¿cuándo se publicará una historia de esa dinastía torera, bastante más importante para la Fiesta que otras que nos hacen tragar todos los días unos cuantos indocumentados?); la segunda, que en 1904 Rafael Gómez Ortega El Gallo confirmó en Madrid su alternativa de manos de Lagartijo Chico, quien le cedió la muerte de Barbero, del Duque de Veragua; la tercera, también relacionada con los cuernos, es la del nacimiento en 1955 de la bióloga más recauchutada del mundo mundial. Cada vez que pienso que esa tipa nació seis años antes que yo, lo flipo casi tanto como mi amigo Pablo leyendo a Mario Juárez.

Hale, hasta más ver, y a reirse, que no puede uno tomarse la blogosfera en serio, y la taurina menos, a no ser que pretendas prostituirla y vivir de ella, cual la falsa y felona viudona putativa del afeitador; la mentirosa, cizañera, desleal, tuercebotas, trepa y fiel lectora que yo me sé.

Para desengrasar, sería conveniente que todos los blogueros nos aplicásemos una cura de humildad leyendo esto.

P.S.- Iba a ilustrar este post con un escudo del sin par Real Betis Balompié, pero el puñetero Blogger hoy no me deja subir imágenes. Se siente.

3 comentarios:

pgmacias dijo...

¡Felicidades y enhorabuena por ese fino sentido del humor!. Un saludo

manon dijo...

Como vuelvas a poner el día después en lugar de el día siguiente, te clausuro el blog. Me queda la duda del significado del significado de las cursivas en el original. No sé, no sé...

bastonito dijo...

Ke listo el Ebaristo. Se dize vitacora, no blog. Joder, lo ke me faltava, me krezen los filólogos en el blog. Estava en kursiba no?, pues eso...