lunes, 10 de abril de 2006

Un año más

Flores bajo el azulejo de Joaquín Vidal. Foto de Juan Pelegrín publicada en las-ventas.comUn año más, la afición acudió a los bajos del tendido 10 venteño para homenajear a Joaquín Vidal. No hubo discursos ni palabras grandilocuentes (nunca los hay); sólo unos saludos entre personas que le admirábamos y llevábamos una flor para depositarla bajo su azulejo (foto de Juan Pelegrín en las-ventas.com)

Los de la flor en persona éramos quince, más o menos, pero había muchos más en espíritu. De los figurones (y figuronas) de siempre ni uno (ni una), y se agradece; ellos (y ellas) saben bien cuándo no van a poder ser protagonistas (y protagonistos), y se buscan otros quehaceres como excusa para no tener que pasar por el homenaje. Desde el primer año lo están haciendo.

Luego una corrida podrida de Manolo González que debió volver entera a los corrales. Si no lo hizo fue gracias a la vergonzosa, chulesca e intolerable actitud que tuvo en el palco el aventajado alumno y delegado en el callejón del ex presidente Lamarca, don Julio Martínez Moreno, a quien, si sigue así, en breve habrá que apearle el don, como a su ex jefe. De tal palo, tal astilla.

Un día más, salimos con un amargo sabor de boca de la plaza. No sólo porque ayer recordábamos más que nunca al maestro Vidal, sino porque constatábamos de nuevo que la mafia y sus repugnantes prácticas se han enseñoreado de la Fiesta: ¿Hay corrupción en un ayuntamiento? Ganaderías de bravo incautadas (relacionadas con la de ayer, por cierto); ¿hay corrupción en la Seguridad Social? La mujer de un torero imputada; ¿hay corrupción en el mundo del ladrillo? Los ladrilleros, ganaderos de bravo; ¿se producen escándalos por las subvenciones agrícolas y ganaderas de la Unión Europea? Ahí tenemos, en primera fila, a unos cuantos ganaderos de lidia.

En fin, siempre nos quedará París...

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