viernes, 26 de mayo de 2006

El tradicional bochorno de la Corrida de la Prensa

La Corrida de la Asociación de la Prensa de Madrid no levanta cabeza desde hace años. Se la cargaron cuando la metieron dentro de la feria de San Isidro, cuando permitieron que cada matador se trajese sus torillos debajo del brazo, y cuando los periodistas hicieron dejación de sus funciones como organizadores dejando que la empresa de Las Ventas hiciese todas las gestiones por ellos. Cuando Vicente Zabala Portolés la organizaba iba menos gente, pero la corrida era mucho más digna.

Este año ha habido una pequeña variación aparentemente positiva, y lo digo porque, aunque los toros han sido todos del mismo hierro, parecía como si cada matador hubiese traído los suyos, de asquerosos que eran. Difícilmente se puede presentar peor una corrida en Madrid, difícilmente puede estar más inválida, y difícilmente puede ser más descastada -aunque otros vendrán que buenos harán a los de Valdefresno, no lo dudo-.

El palco presidencial -bendita sea la rama que al tronco sale-, dirigido por el ex delegado de Lamarca, estuvo a punto de provocar con sus arbitrariedades, su incompetencia, su falta de criterio y su actitud chulesca un serio altercado de orden público al no devolver los tres primeros toros al corral, al devolver el último cuando casi nadie lo pedía, y al conceder una oreja sin petición mayoritaria. Hacía mucho que en la plaza de Las Ventas no se escuchaban broncas tan grandes. Una leyenda urbana, sin duda propalada por mentes calenturientas y malintencionadas, afirma que Lamarca sigue presidiendo desde la sombra a través de un pinganillo.

Un pañuelo ondea en el Palco Real (foto de las-ventas.com)Por fin, lo de la oreja concedida a Castella tiene bemoles. Fue en el cuarto, tras tres broncas monumentales a la presidencia por no ordenar la devolución al corral de los toros anteriores. Castella había hecho una faena aseadita, tremendista y pueblerina a un toro moribundo, que remató con una estocada baja. En circunstancias normales no hubiese dado ni la vuelta al ruedo, pero hete aquí que en el Palco Real ocurrió lo nunca visto: un tipo que se sentaba a la izquierda del Duque de Lugo comenzó a ondear no sé si un pañuelo o una inmensa servilleta blanca, como puede verse en la foto tomada de las-ventas.com. El estupor se adueñó de la afición, y el señor presidente, cuya vida guarde Dios muchos años, concedió a toda prisa una oreja que ni mucho menos pedía la mayoría del público.

Como los señores de la Asociación de la Prensa de Madrid no renuncian a los beneficios que les produce este festejo, y como ya se sabe que a la prensa hay que tenerla contenta, no sea que se meta con nosotros y nos arruine el negocio o nos saque de la poltrona, el año que viene habrá otra pantomima de éstas en mitad de la feria de San Isidro. La dignidad de la Fiesta, su integridad o, simplemente, el sentido común, les tiene sin cuidado.

Ayer no fue a los toros el Rey, que solía ocupar una barrera de sombra en este festejo. Tantos años de basura han debido espantar a Su Majestad de la Corrida de la Asociación de la Prensa de Madrid, y ha acertado. Le han sustituido los Duques de Lugo, que se han subido al Palco Real seguramente para no tener que aguantar a un par de palizas comentándoles el festejo. Allí arriba han estado bien y tranquilos, ellos y el público, salvo durante el episodio del impresentable del pañuelo, que ha puesto a la afición como una moto. ¿Quién sería el tipo ese?

Actualización:

Identificado por Zabala de la Serna el tipo del pañuelo en el Palco Real. Copio, pego y enlazo:

"En el Palco Real, como adelantó ABC, la Infanta Elena cubrió la ausencia del Rey junto a su marido, Jaime de Marichalar, y al vicepresidente de la Asociación de la Prensa, Jorge del Corral, que ha dado la cara por todos los periodistas que pertenecemos a la Asociación y que aventó su pañuelo para empujar el éxito de Castella como si le fuera la vida en ello. Gracias."

2 comentarios:

ventero666 dijo...

Todavía Había gente que decia que el cartel era muy bueno, "rematao" lo llaman.
Cuando se enterarán de que si no hay toro nada tiene importancia, lo dice hasta Einstein

Pablo G. Mancha dijo...

Periodista tenía que ser el de la toalla. Y que conste que lo digo con amargura.