jueves, 11 de mayo de 2006

Lo que faltaba...

Si hay algo que me suba más la tensión que los cuasitoros de Victoriano del Río, son los pelmazos que te dan la paliza cuando no has ido a un festejo en el que se han cortado orejas, como si esos apéndices sanguinolentos y peludos fueran indicativos de que las reses tuvieron casta y trapío, y se cumplimentaron brillantemente todos los tercios de la lidia. Menos mal que está la caballa, cuyo consumo, al modo que preconizaba el maestro Joaquín Vidal, reduce la presión arterial:
"Hay una hipertensión inmune a las dietas: cuando el destino te asigna un imbécil que te pone de los nervios, eso no tiene solución. Salvo que le pegues un caballazo y lo tumbes patas arriba. Un caballazo a tiempo relaja mucho, lo que más."
Mañana me llevaré una caballa a los toros.

3 comentarios:

ventero666 dijo...

La caballa que sea del tamaño de un atún.
Los imbeciles son muchos y muy imbeciles.

Don Pantuflo dijo...

¡Qué gran corrida se perdió ayer, don Bastonito!¡Cuatro orejas! ¡El acabóse! ¡Qué día, qué día! ;) No se preocupe que, como este año se decide lo de la prórroga, va a haber orejas para aburrir... Por supuesto, a costa de la categoría de Las Ventas.

manon dijo...

"Histórica" decían algunos a la salida. "HIstérica", me parece a mí que fue. Entretenida, incluso buena, pero histórica, en la vida.

A no ser, claro, que sea de la historia según la FAES, que entonces cabe cualquier cosa.