miércoles, 3 de mayo de 2006

Pedazo de fotografía (V)

Florentino Ballesteros, padre e hijo, y la esposa y madre, respectivamente, de ambos.Desde el 31 de diciembre no comentábamos una fotografía en esta bitácora. He aquí la que a mí me parece la más bella de todas las fotografías taurinas que he tenido oportunidad de ver. Las hay más emocionantes, pero no hay ninguna más hermosa.

En esta célebre obra maestra de Baldomero, tomada en Zaragoza el 11 de abril de 1916, vemos al pobre Florentino Ballesteros despidiéndose de su hijo y su mujer antes de partir hacia la plaza.

Ese niño, que en la fecha de la fotografía tiene aproximadamente año y medio, se haría matador de toros como su padre y confirmaría la alternativa en Madrid tal día como hoy, en 1934, de manos nada menos que del Divino Calvo, Rafael El Gallo, que le cedió la muerte de un toro de don Celso Cruz del Castillo en el mismo ruedo en que, el 22 de abril de 1917, el toro Cocinero, de Gamero Cívico, había inferido a su padre una cornada de la que murió dos días después.

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