martes, 2 de mayo de 2006

Un festejo para el recuerdo

Fernando Pereira PalhaSe podrán decir muchas cosas sobre la novillada que presentó ayer don Fernando Pereira Palha en Zaragoza. Podrá discutirse su trapío, su bravura o su poder, pero nadie osará afirmar que se aburrió en el Coso de la Misericordia el 1 de mayo de 2006, a excepción del rato en que deambuló por el ruedo ese bichejo regordío, descastado y cornidisminuído de Espioja que sustituyó al quinto novillo titular.

A fuer de intentar ser sincero con los novillos de don Fernando Pereira Palha, diré que el primer novillo estaba escuálido, el segundo no lo estaba pero era chico, los tres siguientes estaban bien presentados, alguno de manera excelente, y el sexto era uno de los novillos más serios que he visto en mi vida pese a que dió solamente 412 Kg. en la báscula. En resumen: una escalera de novillada en cuanto a tamaño. Todos, como es habitual en la casa, de variadas capas: El primero, ensabanado capirote en castaño y bociblanco; el segundo, ensabanado capirote en cárdeno y ojinegro; el tercero, berrendo en negro aparejado; el cuarto, berrendo en negro aparejado; el quinto, berrendo en negro aparejado; y el sexto, ensabanado capirote en castaño, lucero y bociblanco.

Novillo de Fernando PalhaDieron un juego variado y, con mayor o menor poder, ninguno se estuvo quieto un momento; de casta anduvieron bien y de bravura no tan bien. Ninguno fue bravo, aunque sí los hubo nobles y hasta un poco tontorrones, como el primero, el tercero o el sexto, que se fueron al desolladero sin torear, aunque éste último se apagó pronto.

El cuarto, una preciosidad, se rompió un cuerno por la cepa en la primera entrada al caballo y, pese a las protestas del público, el presidente permitió que el animal entrase al caballo hasta ocho veces más. Un lamentable y espeluznante espectáculo que, curiosamente, según contaban ayer los aficionados de La Cabaña Brava, el mismo usía no permitió cuando días atrás, actuando Cayetano, uno de sus novillos se rompió una mano y fue rápidamente sustituido.

El quinto blandeó de salida y el presidente, vencido por el miedo al tumulto que podría formarse tras la tropelía cometida al no devolver el anterior, lo echó para atrás sin esperar un poquito a ver si se reponía. Como siempre, el público salió perdiendo al tenerse que tragar el infame sobrero ya mencionado de Espioja.

Los novilleros, para matarlos. Siempre a merced de los novillos, amedrentados y sin los más minimos recursos técnicos para enfrentarse a reses de casta. Alberto Revesado se dejó ir al buen primero y con el cuarto (el del cuerno roto) tuvo que abreviar obligado por un público indignado y al borde del paroxismo. Alberto Aguilar fue desbordado por la casta del segundo, que además resultó bastante difícil y manso, y se mostró incapaz de matar al descastado sobrero de Espioja, escuchando los tres avisos. Luis Manuel Galisteo anduvo por allí demostrando que de valor anda muy escasito, y desperdició dos de los mejores novillos del encierro.

La familia del ganadero, Sr. Pereira Palha, cuya vacada se presentaba en España con picadores, acudió a dar la cara ante los aficionados tanto antes como después del festejo. No intentaron escurrir el bulto como otro familiar que yo me sé, que le pescan afeitando en Francia y dice que las fotos no son de toros suyos. Chapeau para los Pereira Palha.

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