sábado, 13 de mayo de 2006

Un toro de Pereda y dos cibercronistas taurinos ignorantes

Sí, querido lector, has leído bien la palabra "toro" asociada al apellido "Pereda" porque ayer, en la Monumental de Las Ventas, salió en quinto lugar un remiendo de la ganadería de José Luis Pereda que va a estar entre los que los jurados considerarán para premiar al mejor toro de la feria. Parece una herejía lo que digo, pero voy a demostrar mi afirmación.

Estoy hablando de Alpiste, nº 7, castaño, de 570 Kg. que, con cinco años y medio, empujó al caballo con fijeza en dos entradas, hizo pasar fatiguitas a los banderilleros, y en el último tercio se arrancaba de largo como una locomotora cuando a Castella le daba por no ahogar su embestida. El animalito necesitaba un toreo poderoso que no ejecutó el francés más que a ratos. Tras una estocada baja, la cuadrilla lo intentó llevar a chiqueros a ver si se tumbaba, pero el toro no quiso y no pasó de la raya del picador; un nuevo bajonazo, éste infame, y el animal se fue a tablas de sombra donde dobló por primera vez, pues luego se levantó en dos ocasiones gracias al chapucero hacer del puntillero.

Gran y merecida ovación al toro en el arrastre, por encastado, por bien presentado y por haber dado espectáculo, en contra de lo que afirman Villasuso y Juárez, a quienes cito pero a los que no me sale de las narices enlazar para preservar la higiene mental de mis sienes y sienes de lectores. Empiezo con el cronista de cuarta división, mi admirado Mario Juárez:
"Magistralmente lidiado por Curro Molina, el toro llegó a la muleta con incertidumbre total. Tan sólo Castella podía vislumbrar faena en ese toro. Se fue a los medios, brindó al público, y allí se sacó al galán, al que comenzó dando sitio y distancia, en una serie con la diestra ligada y de mano baja, sacada de la manga. El toro respondió en esa tanda, pero siguió tan incierto como antes. Parones, arreones, lo mismo humillando que derrotando. Tardo a la hora de embestir, era toro de cara o cruz, sin franqueza. Y Sebastián expuso los muslos.

Hizo amago de irse el toro, al que pudo Castella desde el primer momento. Luego llegaron las series por el puñal que tenía como pitón izquierdo. De infarto. No se puede pisar terreno más comprometido, tan tranquilo, tan seguro y tan firme. No es bueno hablar de clones, que no existen en el toreo, pero a mí me ha recordado a los mejores momentos de José Tomás en Madrid. Cada pase era una angustia contenida. Un parón, un derrote o un muletazo, sin que las zapatillas del francés se moviesen un milímetro.

Desde el tendido, el de siempre soltó su tradicional 'muy mal'. Supone uno que se referiría por los ignorantes que poco después ovacionaron a un toro que no hizo más que tragarse la muerte? yéndose a toriles primero y a tablas después. Bravura en estado puro, vamos."

Muy mal, Mario, supones muy mal, como siempre. El "¡Muy mal!" era por Castella, que mató fatal (lo que torticeramente ocultas) y no fue capaz de ejecutar la lidia que merecía ese encastadísimo toro, que casi se le va vivo a los corrales. Y no es lo mismo irse el toro a tablas, que el que se lleven al toro a tablas, pues esto último es un truco muy viejo para que los animales (si son de media casta, claro) se tumben antes, lo que no ocurrió con Alpiste. Deberías saberlo, igual que deberías saber a estas alturas que en Madrid, en los arrastres de los toros, se suele aplaudir la casta, y esa la derrochó el de Pereda. ¿Quién ha dicho que Alpiste fue bravo? Su comportamiento nos va a servir a unos cuantos para alargar una interesante conversación que mantenemos sobre el umbral de la bravura.

El cronista de segunda división, el gomoso Villasuso, dice:
"Cumbre en el quinto, un toro de esos de 'cuerpo a tierra' o 'mariquita el último', remiendo de Pereda fuerte y correoso en los primeros tercios, que no se entregó nunca en los engaños. Toro de dos puertas: la del hule o la grande: probando, mirando en cada cite antes de decidirse a seguir la tela. Firme, consciente de lo que hacía (sino es difícil hacer eso, cruzarse, tocar en el momento justo?) la faena fue impresionante de valor. Pudo al toro por abajo, sin una fisura, jugándose los muslos. No se entiende que, entrando por derecho, la espada de nuevo fuera a mal lugar, dando pies a dos avisos (entre uno y otro el toro arreó fiero y moribundo a Molina)

Madrid aplaudió al toro. De forma sonora, de pie muchos. Ruego encarecidamente al que sabe de esto que, cuando suceda, mire a quien lo hace de la forma que se dice con la mirada a un niño: 'Deja ya de joder con la pelota'."

Éste por lo menos dedica al toro los calificativos de fuerte, correoso y fiero, y dice que no se entregó nunca. Tiene razón, y por ello este cronista está ya en segunda división en vez de en cuarta, como el anterior, que no se enteró ni del NODO. Sin embargo a Villasuso tampoco le parece bien que el público aplaudiese al animal, y por ello no pasará nunca de segundón: le falta sensibilidad para reconocer la casta y percibir la verdadera esencia de la Fiesta; le falta comprender que tras los bajonazos y dos avisos no puede sacarse a saludar a un torero; le falta entender que un toro encastado no tiene por qué ser tonto... Aunque a lo peor sí entiende todo esto, y lo que hace es intentar manipular al lector con quién sabe qué oscuras intenciones.

1 comentario:

pgmacias dijo...

Lo de esos dos "chicos" es impresentable...un toro que llevó emoción a los tendidos y puso "firmes" al personal....increible ,sí, pero era de "Pereda"...que en Sevilla en la corrida de Victorino lidió otro sobrero importante.