miércoles, 17 de mayo de 2006

A ver si hoy...

Hoy tenemos en Las Ventas uno de los carteles estelares de la feria. Habrá apreturas en la plaza, y ya veremos si el resultado responde a la expectación.

Lo que más anhela el personal que acude a Las Ventas no es ver torear, sino poder contar que en la corrida a la que acudió se cortaron orejas. Esto es ya muy fácil, por lo baratas que se han puesto las pelúas este año en Madrid gracias al verbenero criterio de los presidentes.

A las siete de la tarde hará el paseíllo César Rincón, un torero que ya está de vuelta de todo, un héroe curtido en mil batallas que, con mayor o menor fortuna, siempre ha dado la cara en Las Ventas y ha sido protagonista en esta plaza de la mayor gesta de la historia, al salir por la Puerta Grande de Las Ventas en cuatro ocasiones consecutivas. En total ha salido seis veces a hombros de esta plaza, aunque algunas de sus históricas faenas no lograron ese premio, como aquella batalla sin trampa ni cartón con el fiero Bastonito, de Ibán, o la mucho más reciente -e injustamente tratada por la crítica- estupenda faena al torrestrella del año pasado, un toro que prácticamente se inventó el colombiano. Si de algo puede un aficionado estar seguro esta tarde es de que César Rincón, matador de toros colombiano, enfermo crónico de una hepatitis C que le contagiaron en una transfusión de sangre, saldrá a por todas una vez más. Luego podrá o no, pero eso es otro cantar.

No ocurre lo mismo con José Antonio Morante, pues su disposición depende de las alineaciones astronómicas. Indudablemente es un eximio artista, pero mucho más irregular y justo de valor que el anterior. Con todo, lleva una buena temporada y puede hacernos pasar una buena tarde de toros.

El tercero en discordia, el catalán Serafín Marín, puede quedarse el pobre con carita de tonto si a los otros dos les da por torear, pues está a años luz de ellos técnica y artísticamente hablando. Su chance puede estar en que la corrida salga muy áspera para poder recurrir al atragantón pero, aun así, es posible que César Rincón le diese un bañito. Serafín, sobre el papel, es hoy el convidado de piedra.

Los toros de Núñez del Cuvillo, pues eso: toros de Núñez del Cuvillo. ¿Para qué voy a decir más? Una corridita preparada ad hoc para las figuras que, cuando escribo este post, sólo tiene tres animalitos aprobados. De todas formas ojo con éstos, que a veces dan sorpresas agradables.

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