lunes, 14 de agosto de 2006

Novillada concurso en Guadarrama

Los amigos de Céret, en la puerta de la plaza vieja de GuadarramaAyer volví a picar el anzuelo, y salí de Madrid para presenciar un festejo taurino en otra plaza. Sé que fuera de Las Ventas y de Céret (y no siempre) es complicado y carísimo ver animales que tengan un cierto parecido a lo que debe ser un toro de lidia, pero unos amigos ceretanos que pasaban por aquí camino de Cenicientos me dijeron que pensaban acercarse a ver la novillada concurso de Guadarrama, así que quedé a comer con ellos en el pueblo serrano para asistir después juntos al festejo taurino.

Se anunciaban novillos de los Hijos de D. Eduardo Miura, Palha (rama Folque), Herederos de D. Salvador Guardiola, Hijos de D. Celestino Cuadri, El Pilar y Fuente Ymbro. Al final el de El Pilar fue devuelto por inválido y sustituido por uno de los Hermanos González, que se lidió fuera de concurso. Los matadores eran Benjamín Gómez, Emilio de Justo y Pérez Mota.

El festejo no comenzó demasiado mal, con tres novillos que tomaron tres varas cada uno con diferente clase, sobresaliendo en su comportamiento en el caballo, sin ser nada del otro mundo, el de Miura, que por contra luego resultó flojito y bobalicón, muriendo en chiqueros. El de Folque se hizo demasiado de rogar en el caballo, resultó manso y acabó reservón en la muleta. El de Guardiola tardeó en varas, le pusieron una banderilla en el hocico hubo que arrancarle desde un burladero, y llegó a la muleta sin poder, tardeando, pero más inocente que una novicia.

A partir del cuarto cambió la cosa. Antes de que saltase al ruedo el de Cuadri, se anunció por los altavoces que el novillo saldría con los pitones mermados porque había rematado contra las puertas al ser desembarcado, pero que el ganadero hacía constar que había sido embarcado con las defensas íntegras, y que se lidiaba con el consentimiento del presidente del festejo. En efecto, el Cuadri salió con los cuernos chorreando sangre tal y como se ve en la fotografía adjunta. Entró dos veces al caballo sin empujar, blandeó y resultó noblote en el último tercio. Lo de los pitones, señores, en vez de anunciarlo a mitad de festejo, hay que hacerlo poniendo un cartel en las taquillas y ofrecer la devolución del importe de las localidades, porque era una corrida concurso y porque se sabía desde por la mañana. Sólo así la lidia de ese animal no resultaría una vergüenza y una estafa, por muy de Cuadri que fuese el bicho.

El quinto era un bichejo de El Pilar que no se tenía en pie, así que fue sustituido por uno de los Hermanos González muy bien presentado, que sólo tuvo fachada y no concursó.

Por fin, el sexto, un enorme eral adelantadísimo y fuera de tipo de Fuente Ymbro, salió también con los pitones cual brochas, pero con la diferencia de que nadie lo anunció por los altavoces. Dos entradas al caballo desmontando al piquero y otra, única en la que fue castigado, resultaron suficientes para saber lo que llevaba dentro un animal que gastó sus últimas fuerzas en embestir con cierta codicia, y de más a menos, unas cuantas veces al inicio del último tercio.

El trofeo al mejor novillo y al mejor picador quedaron desiertos, y el personal salió de la plaza jurando en arameo, de noche, alumbrándose con las linternas de los de Protección Civil para no desmorrarse en las escaleras. En resumen: una novillada muy bien planteada y horriblemente ejecutada, de las que hacen bueno aquel refrán que dice que de buenas intenciones está el infierno lleno.

Se me olvidaba: regalaron sendas orejas a Emilio de Justo y a Pérez Mota por su labor en el quinto y sexto novillo, respectivamente. El público serrano es así de bueno y de benéfico.

Y ahora, a Las Ventas, a ver si allí también me estafan (presuntamente, claro).

1 comentario:

juanique dijo...

Hombre yo conozco estas personas.
Buenas senor Roig :)
Estan muy buenos aficionados toristas ;)