lunes, 25 de septiembre de 2006

Estrategias

Ayer leí un reportaje publicado en 20minutos.es titulado "La Ley Nacional contra el Maltrato Animal está cerca, pero hay que seguir llenando los juzgados de denuncias."

Para el que no se lo quiera leer, resumiré que en dicho texto la publicación se hace eco de una manifestación celebrada el pasado fin de semana en el parque de El Retiro madrileño en la que "perros, muchos perros -en torno a 300-, y más de un millar de personas de todas las edades" reclamaron una ley nacional contra el maltrato a los animales. Probablemente las imágenes de la salvaje y brutal paliza que propinó a un perro un vecino de Aguiño en diciembre de 1998, emitidas hasta la saciedad por Telecinco hace pocas fechas, obraron el milagro de congregar a más de mil personas, cuando los organizadores no esperaban a más de ciento cincuenta. Aprovechando la ocasión, se ha cargado de nuevo contra los espectáculos taurinos:
"Estamos en contra del maltrato a todos los animales (...), cuando veamos una corrida de toros, un encierro, pensemos que a los que les clavan la espada, a los que les ponen la banderilla, son nuestros gatos o nuestros perros".

Así de explícito se mostró el coordinador de
Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, en la primera -que no única-, alusión que se hizo a la "fiesta nacional".

Todos los presentes tenían claro el "gran problema" que representan las corridas de toros.

En este sentido, Rosa Montero recomendó desligar la lucha contra el maltrato de animales domésticos de la de los toros por una cuestión "puramente práctica": "Hay que perseguir hasta la muerte las
fiestas populares en las que no hay orden, como el Toro de Tordesillas, y dejar la fiesta reglada para un segundo momento, sin dejar de decir que es una burrada"
Está claro que hay una estrategia y una meta, hacia la que los antitaurinos caminan con paso firme. Es incluso una estrategia inteligente y práctica que, aunque nos cueste reconocerlo, va dando sus frutos.

Mientras tanto, los taurinos profesionales no tienen otra estrategia que la de decir que las plazas se llenan (lo cual es mentira la mayor parte de las veces) y que se dan más festejos taurinos que nunca (lo que no ocurriría si no hubiese subvenciones de los ayuntamientos y de otras administraciones públicas)

Se ha perdido la esencia de la Fiesta, que es la emoción, pues se mutilan las defensas de los toros, éstos están generalmente medio inválidos, y los matadores han convertido la lidia en un destajo insufrible, minimizando el riesgo hasta extremos jamás vistos; los novilleros salen de las plazas tan inmaculados como hicieron el paseíllo, y toma la alternativa más gente que nunca. En el presente año, si no me fallan las cuentas, han tomado la alternativa nada menos que 35 novilleros (y los que faltan por tomarla), en 2005 lo hicieron 43, y en 2004, 45, lo cual quiere decir que ahora es mucho más fácil ser matador de toros que hace, por ejemplo, treinta años (28 alternativas en 1974, 24 en 1975 y 21 en 1976), y no digamos cincuenta (16 alternativas en 1954, 17 en 1955 y 15 en 1956)

Los héroes, por definición, son escasos. Cuando empiezan a salir héroes hasta de debajo de las piedras hay que preguntarse si las gestas son tales gestas o nos están vendiendo humo. Pronto llegará el día en que los toreros, que últimamente basan su popularidad en la bragueta de unos pocos, sean tachados de asesinos, y los que así les llamen tendrán parte de razón: cuanta menor emoción tenga la Fiesta, cuanto más difícil sea la cornada, cuanto más tullido e indefenso esté el toro, cuanto más descastado, más argumentos legítimos tendrán los antitaurinos.

Hay que defender la Fiesta, y ello pasa por que lo hagan los profesionales del toreo y los ganaderos. Los aficionados, "profesionales de pasar por taquilla" como decía el inolvidable Joseto (q.e.p.d.), ya lo hacemos desde hace mucho tiempo.

2 comentarios:

AntonioJose dijo...

Fenomenal respuesta y diagnostico. Pero los profesionales taurinos son "estrechos de mente" y su visión de las cosas tiene un alcance de "el día siguiente". Tenemos el enemigo en casa. Si la fiesta fuera digna sería incontestable.

Costillares dijo...

Hay otro punto importante que a caido en picado, todos los fenomenos artisticos que se realizan en torno al toro, pintura, escultura, literatura, fotografia y que han quedado tambien postergado, sería importante su fomento fuera de los ambitos estrictamente taurinos. POr ejemplo hay que conquistar bares y cafeterias que exponen con fotos y/o pinturas tauromacas.