martes, 19 de septiembre de 2006

Si bebes no presidas

Cadalso de los Vidrios (Madrid), 17 de septiembre de 2006. Se lidiaron cinco novillos de Saltillo (uno más devuelto antirreglamentariamente por manso) con romana, casta y poder, mansos en diversa medida, varios sospechosos de pitones, y un sobrero (1º bis) de Sotillo Gutiérrez, bien presentado y flojo, también sospechoso de pitones y manso. Miguel Ángel Cañas, de corinto y azabache: Tres pinchazos y descabello (silencio); pinchazo y bajonazo (silencio). Alejandro Parralo, de blanco y azabache: Pinchazo y entera trasera baja (oreja sin petición); estocada baja (oreja). Salvador García, de rosa y oro: Media tendida, tres descabellos -aviso-, cuatro descabellos -segundo aviso- y descabello (silencio); pinchazo perdiendo la muleta, otro hondo atravesado, cinco más a paso de banderillas, tres descabellos, otros dos pinchazos y suenan los tres avisos seguidos (silencio). Más de media entrada en tarde agradable. El festejo comenzó con un cuarto de hora de retraso y duró aproximadamente tres horas y media.

El domingo pasado cuatro amigos nos fuimos de excursión a Cadalso de los Vidrios aprovechando que estaban en fiestas y se iba a lidiar una novillada del histórico hierro de Saltillo, cuyos ejemplares se prodigan poco últimamente (no olvidemos que gran parte de las vacas de este encaste, principalmente las de Joaquín Moreno de Silva, se tuvieron que sacrificar por tuberculosas). El caso es que la novillada era una tía, y curiosamente dos de los acartelados decidieron enviar parte médico: Murillo Márquez se había hecho daño en un pie hacía diez días, y Alberto Lamelas amaneció el día anterior al festejo con vómitos, fiebre y quién sabe si diarrea. Fueron sustituidos por Miguel Ángel Cañas y Alejandro Parralo, respectivamente.

En taquilla nos clavaron a razón de 18 Euros por entrada general sin numerar. Nos pusimos a la sombra porque nos habían advertido que las peñas de Cadalso eran vocingleras, ruidosas y cochinonas, siendo fácil que acabásemos pringados de quién sabe qué si nos poníamos cerca de sus integrantes. Luego la cosa no fue para tanto, y las peñas guardaron una aceptable compostura salvo en algunos episodios en que arrojaron bocadillos a los picadores. El festejo, que estaba anunciado para las seis de la tarde, comenzó a las seis y cuarto con un tipo muy raro sentado en el palco y un paseíllo que hicieron solamente diez de a pie, pues en la cuadrilla de Salvador García faltaban dos banderilleros.

El novillo devuelto es derribado con una soga y apuntilladoY apareció el primer saltillo por la puerta de chiqueros: un precioso cárdeno claro con trapío de toro que no disimuló en ningún momento su condición huidiza. Tampoco los de luces le pusieron un capote por derecho en ningún momento, limitándose a vociferar haciendo gestos ostensibles a la presidencia de que el novillo no veía. ¡Vaya si veía! De burriciego no tenía nada, pero la cuadrilla de Miguel Ángel Cañas consiguió echar al público encima del presidente, quien sacó el pañuelo verde sin ordenar siquiera que saliese un picador a dar un puyazo que, quizá, hubiese cambiado completamente las cosas. El novillo, mientras tanto, como el famoso toro Ferdinando, buscaba florecillas por el albero serrano ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor. Como en Cadalso de los Vidrios no hay cabestros, pasaron tres cuartos de hora antes de que el novillo fuese derribado con una maroma y apuntillado.

Mientras, en el palco corrían las viandas y los vasos de bebida que daba gusto. El festejo transcurrió a partir de entonces entre el interés que proporciona el ganado de casta, y la decepción que supone ver como cuatro de los seis novillos se abren los pitones como si estuviesen desmochados, sin que nadie dijese esta boca es mía. Por mi parte me niego a hablar de la lidia de reses que considero afeitadas, ni de sus lidiadores.

La lidia del quinto novillo transcurrió como se refleja en el vídeo siguiente, realizado de forma muy pedestre con una cámara de fotos mientras caía la noche. Ha sido editado cortando tiempos muertos para que tenga menos de 10 minutos y lo admitan en Youtube, pero no falta nada esencial. Quizá una arrancada final al puntillero, que lo levantó como a otros cuatro novillos.



A Salvador García el presidente del vaso en la mano le perdonó el tercer aviso en su primero, y casi le perdona los tres del sexto. Cuando el usía se dio cuenta habían pasado por lo menos veinte minutos desde el inicio de la faena, y García andaba aún dando pinchazos sin recibir recados presidenciales. Los tres avisos sonaron consecutivamente, sin solución de continuidad, y en vista de que este animal tampoco quería entrar a los corrales, se ordenó el desalojo de la plaza para que la Guardia Civil diese cuenta del astado. Eran las diez menos cuarto de la noche.

Por cierto: nadie salió a hombros, en contra de lo que he leído en una página de desinformación taurina que me niego a enlazar. ¿Estuvo usted en Cadalso de los Vidrios, Sr. Crespo?

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Addenda del 20 de septiembre de 2006 a las 18:45 para hacer constar que el señor Crespo (don Carlos) sí estuvo, al parecer, en el festejo de Cadalso de los Vidrios. No entiendo sin embargo cómo dice que salió un novillero a hombros en la reseña. Enlazo un artículo en el que cuenta, con algún despiste menor y un error de bulto referente a la condición del primer novillo, una versión más o menos acorde con la realidad:

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Nueva addenda del 30 de septiembre de 2006 a las 12:03 para hacer constar que el señor Crespo (don Carlos) ha sido amenazado por gentuza de Cadalso de los Vidrios. Si llega a contar todo lo que pasó, ¿qué hacen, lo matan?

1 comentario:

Costillares dijo...

Pues yo estuve meditando la posibilidad de volverme de Madrid pasando por Cadalso, pero no me apetecia volver a llegar otro domingo de casi de madrugada, menos mal, porque hubiera llegado de madrugada profunda.