jueves, 5 de octubre de 2006

El concejal

A Carlos Crespo le ha escrito un concejal de Cadalso de los Vidrios molesto por las informaciones que ha divulgado en su blog y en otros medios sobre el penoso festejo del 17 de septiembre. Como consecuencia de su artículo, Crespo fue amenazado por algunos asnos del pueblo.

En la farragosa y larga carta del edil, que no sé si tiene o no carácter oficial, se entremezclan reproches muy subjetivos (discutibles por tanto) con algún reconocimiento (indiscutible) de las diversas tropelías que se produjeron en el festejo. ¿Que el presidente no estaba beodo? Pues lo parecía. No puedo afirmarlo porque no había alcoholímetros a mano. ¿Que al último novillo no lo mató la Guardia Civil? Vale, todo sería muy legal y muy correcto, pero nos sacaron de la plaza diciéndonos que lo iba a matar la Benemérita, y además, aunque no sea cierto, lo de que al toro lo tuvo que matar la Guardia Civil es una frase hecha que se viene utilizando desde tiempo inmemorial para indicar que al animal no pudo matarlo el torero de turno.

Un par de interrogantes quedan aún, como mínimo, en el aire sobre el escandaloso festejo de Cadalso de los Vidrios y sus no menos desagradables secuelas, a saber:
  1. ¿Quién era la persona que saltó del palco antes de finalizar el festejo con la intención de agredir a un espectador que protestaba la incompetencia del presidente? No era el cura, que iba uniformado con alzacuellos, ni tampoco las misses. Era un tipo que se sentaba junto al presidente, y que no llegó a perpetrar la agresión porque se interpuso un guardia civil entre él y su pretendida víctima. Las agresiones son intolerables, pero que un tío del palco presidencial se abalance contra un espectador ya raya, además de en lo surrealista, en lo delictivo.
  2. ¿Han sido plenamente identificados los autores de las amenazas contra Carlos Crespo? ¿Ha tomado medidas el Ayuntamiento para que las mismas no se materialicen?

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