martes, 24 de octubre de 2006

Marcial, el maestro

Marcial Lalanda con su padreEn mis albores como aficionado solía, tras los festejos que presenciaba desde mi andanada de Las Ventas, bajar apresuradamente las escaleras para encontrarme con Domingo Ortega y Marcial Lalanda cuando abandonaban sus localidades de delantera de grada. Me situaba disimuladamente cerca de ellos e intentaba escuchar los comentarios que hacían sobre el festejo. Lo hice en innumerables ocasiones y así, a los catorce o quince años, como quien no quiere la cosa, fui aprendiendo a fijarme en detalles que de otra forma no habría percibido jamás, y mi afición a la Fiesta se convirtió en adicción.

Nunca osé dirigirme a aquellos dos señores que para mí eran dioses; tampoco me atrevía a acercarme demasiado, pero sí percibí que ambos, con el tiempo, se acostumbraron a la presencia de aquel chaval que deambulaba en sus cercanías, y levantaban la voz o hablaban bajito según querían que yo les escuchase o no. Les debía de hacer gracia.

El caso es que hoy, 24 de octubre, es el aniversario del fallecimiento en 1990 de Marcial Lalanda del Pino, el más grande, el más digno sucesor de Joselito el Gallo, y no quiero dejar pasar la fecha sin recordar públicamente a un torero del que aprendí muchas cosas sin haberle visto torear y sin haber hablado jamás con él. Descanse en paz.

2 comentarios:

Costillares dijo...

Enhorabuena por semejantes maestros.

Este post daría para una segunda reflexión, ¿que matadores en activo o no pueden verse habitualmente, insisto habitualmente, en Las Ventas?

yo no conozco ninguno, pero supongo que los habrá

bastonito dijo...

Matadores retirados que vayan a todas las corridas de Madrid, como iban Ortega y Lalanda, me parece a mí que no los hay, Costillares.