lunes, 20 de noviembre de 2006

Vergüenza y bochorno de una adjudicación

Introducción

Hace dos meses dábamos en esta humilde bitácora taurina una primicia primiciosa según la cual Choperita ganaría el concurso de Las Ventas con menos de dos puntos de diferencia sobre Casas, y con más de diez sobre Entero. Nos equivocamos en la puntuación de este último, pero no en la diferencia entre los dos primeros ni en el orden final. Aquel post no era más que un juego en el que se revelaba el barrunto general de los aficionados de que se había convocado un concurso que estaba adjudicado de antemano.

Ir al centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de MadridPoco después, a la vista de las ofertas de los candidatos, rectificábamos la primicia primiciosa en el sentido de dar por seguro ganador a Casas, pues nos parecía muy difícil que el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid (en adelante CAT) fuese capaz de manipular el concurso sin que todo pareciese un descarado pucherazo. Aquí fue donde nos equivocamos: aunque el resultado del concurso parece un escandaloso pucherazo, han sido capaces de cerrarlo así, sin ponerse colorados ni nada. Y es que en los toros y en la mafia pueden aplicarse dos refranes clásicos: "piensa mal y acertarás" y "la primera impresión es la que vale"

Nudo

Durante el larguísimo periodo que ha transcurrido desde que se presentaron las ofertas hasta la adjudicación, se han ido produciendo situaciones curiosísimas de las que hemos ido informando, como el descarado apoyo de medios del grupo Prisa a la candidatura que resultó a la postre agraciada, las declaraciones del gerente del CAT sobre la presuntamente maravillosa temporada que nos ha organizado Choperita en 2006, las reuniones para que el empresario cumpliese fuera de plazo sus compromisos con la Escuela de Tauromaquia, o el hecho de que el empresario y sus adláteres siguiese mangoneando por las dependencias del coso venteño bastantes días después de que hubiese finalizado su contrato. Todo ello no sólo era extraño, sino sobre todo maloliente.

Desenlace

PucheroUna vez adjudicada la plaza a Choperita, e independientemente de que la Comunidad de Madrid tenga que explicar muchas cosas sobre la puntuación de la experiencia de los candidatos, resultan intolerables las declaraciones del pelotillero Director Gerente del CAT (¡quién le ha visto y quién le ve!), y bochornosa la nota de prensa de Taurodelta, la empresa adjudicataria, en la que ésta "manifiesta su agradecimiento y satisfacción por esta responsabilidad" a la Comunidad de Madrid. ¿Gracias por qué? ¿Es que les han adjudicado el concurso por la patilla? ¿Es que les han dado algo inmerecido? Si el concurso es limpio y se gana por méritos propios no hay que dar las gracias a nadie.

Mientras Casas amaga con la Fiscalía Anticorrupción y Entero se despide con un comunicado de lo más políticamente correcto (¿le habrán prometido que dentro de cinco años le dan a él la plaza?), los aficionados de Madrid, asociados o de manera individual, comenzamos a movernos denunciando la situación cada cual con los medios a su alcance, unos a través de Internet, otros exhibiendo pancartas o camisetas alusivas en actos públicos, otros preparando reuniones para acordar acciones de protesta. A ver lo que dura la protesta.

En cuanto a las reacciones de políticos, sólo conozco la de un diputado del PSOE que está muy preocupado por si hay ladrilleros en la empresa adjudicataria. Allá películas si el concurso ha sido un pucherazo, si se van a repetir los ciento y pico incumplimientos o si la calidad de la programación venteña va a sufrir un bajón. Últimamente todo son ladrillos para los políticos...

¿Y ahora qué?

A estas alturas ya sólo se me ocurren tres tipos de acciones de protesta que pueden resultar efectivas a medio plazo. La primera es la del voto: los aficionados que habitualmente votan a Esperanza Aguirre deberían retirarle su confianza electoral sólo por esto; los que normalmente no votan al PP, deberían airear este asunto para quitar todos los sufragios posibles a este Gobierno Regional. La segunda es la de los Tribunales de Justicia: aparte de que puedan acudir a ellos los aspirantes damnificados, no estaría de más que las asociaciones que agrupan a muchos aficionados madrileños se agrupasen para interponer conjuntamente un recurso contencioso-administrativo contra la resolución por la que se adjudica la gestión de Las Ventas a Taurodelta. La tercera es la contínua denuncia desde los tendidos de la plaza, a gritos, con pancartas o como haga falta dentro de la legalidad.

Marquesa de SerafínTambién está el tema Ballesteros quien, se diga lo que se diga, no es más que un mandao que ha demostrado a lo largo del tiempo un apego a la poltrona que ocupa y una adhesión a los que le han colocado ahí, que raya en el vasallaje. Si tuviese dignidad dimitiría y volvería a su puesto de veterinario de la plaza, donde no lo hacía del todo mal; sin embargo en este mundillo la dignidad y el desempeño de los cargos públicos está visto que son incompatibles. Lo mismo debe decirse de los otros miembros del Consejo de Administración del CAT, con sus marquesas de Serafín, sus duques de opereta, sus alcaldes tributarios de quien les ha puesto y demás morralla pública. Ninguno de ellos ha dicho "esta boca es mía" ante una adjudicación tan irregular y son, por tanto, complices de la misma. En el fondo, nos los merecemos.

El futuro

Después de los más de cien incumplimientos que el año pasado perpetró la empresa hoy adjudicataria, el futuro se presenta oscuro y problemático, como el reinado de Witiza. Choperita va a contar con la oposición frontal de la afición, que además va a hacer un seguimiento exhaustivo del cumplimiento del pliego de condiciones y de la oferta por la que se le ha adjudicado la plaza.

Para próximos pliegos, sería interesante que en el apartado de la experiencia se exigiera un mínimo, pongamos diez años en plazas de primera categoría, y se valorasen mucho más otros aspectos como la programación de la temporada, las mejoras en la plaza y la programación cultural paralela. No es de recibo que a Choperita se le hayan puntuado dos años de experiencia plagados de incumplimientos. Parece que para los gestores públicos es más importante el haber estado que el haber hecho.

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