viernes, 29 de diciembre de 2006

Meme... meeeeeee... ¡menudo marrón!

Ghosty me ha puesto en un brete enviándome el meme que ha cumplimentado ya media blogosfera taurina, pero que se inició en un blog angloparlante nada taurómaco el pasado día 10. Si lo hubiera recibido ayer, 28 de diciembre, hubiese escrito cinco fantasías, cuanto más truculentas mejor, en honor de los Santos Inocentes, pero habiéndome llegado hoy he de tomármelo un poco en serio. Se trata de contar cinco cosas sobre un servidor que no conozca nadie o casi nadie. Por la naturaleza de esta bitácora me circunscribiré al ámbito taurino:
  • 'San Isidro 75. La feria de la apertura', por Joaquín VidalMi afición no tiene antecedentes familiares; ya me hubiera gustado que mi abuelo o mi padre me hubiesen iniciado en ella como les pasa a otros muchos aficionados. El caso es que a principios de 1975, a punto de cumplir catorce años, tuve la oportunidad de hacerme con uno de los dos primeros abonos de estudiante que hubo en Las Ventas a través de un compañero de colegio, hijo de un colaborador de Vicente Zabala en ABC. Mi primera feria de San Isidro como abonado fue tan espectacular, tan estupenda, que la Fiesta me enganchó y aquí sigo. Aquel ciclo fue inmortalizado por Joaquín Vidal en un magnífico libro titulado "Testigos en... San Isidro '75. La feria de la apertura", con prólogo de Alfonso Navalón.
  • Soy, creo, un ejemplo del aficionado clásico de Madrid, con todas las cosas buenas y malas que ello supone: exigente, vocinglero, a veces intransigente, pero siempre a los pies de quien demuestra valor, técnica lidiadora y torería (si hay plasticidad, mejor que mejor) delante de un toro de verdad. No voy a la plaza a divertirme, pero sí disfruto (que no es lo mismo), y mucho, cuando se dan las circunstancias antes mencionadas.
  • En la Andanada 7 de la Monumental venteña conocí a Marisa, la aficionada con la que llevo veinte años casado. Allí conservamos nuestro abono porque nos encanta presenciar los festejos junto a otros aficionados que, después de tantos años, nos honran con su amistad y a los que consideramos casi como de nuestra familia. Si la corrida es un petardo, lo que sucede cada vez con más frecuencia, hablamos con ellos de lo que se tercie, e incluso muchas veces vamos a los toros sólo por verles y echar unas risas, porque por el cartel sabemos que el festejo del día no va a dar mucho de sí.
  • Después de la de Madrid, hay otra plaza que ocupa un gran lugar en mi corazón de aficionado: la de Céret. Desde 1989 hasta este año no he faltado, salvo causa de fuerza mayor, a la feria que organiza la ADAC, durante el segundo fin de semana de julio, en la pequeña plaza de esa localidad francesa.
  • Por fin, contar que desde que adquirí uso de razón como aficionado tengo una obsesión: la ganadería de Concha y Sierra. Si tuviera dinero y me las vendiesen, compraría todas las vacas vazqueñas de esta histórica ganadería, que están en claro peligro de extinción y por sí solas conforman uno de los dos únicos encastes que quedan de la casta vazqueña. En ningún otro caso me gustaría ser ganadero de bravo.
Cumplimentado lo principal del meme, que era contestar al mismo, sólo me queda enviárselo a otros cinco blogueros. Los agraciados son Solysombra (que el meme vaya también por caminos francófonos), Kalamua, Casosdeltoreo, Salvador Giménez y César Terán (para que el meme salte el charco).

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