miércoles, 24 de enero de 2007

Ballesteros

En el mundo taurino conozco tres Ballesteros. El primero, amigo, tiene el mismo nombre que el Papa, huele a santidad bastante más que el Sumo Pontífice, y es un excelente médico y un aficionado excepcional.

Pedro Gómez BallesterosEl segundo es un funcionario que ocupa el cargo de gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid. Demostró hace años ser un buen veterinario taurino, pero no se puede decir lo mismo de su calidad como persona ni de su competencia como gerente. Este hombre se retirará llorando como el Guerra y diciendo aquello de "no me voy de los toros, me echan", aunque su categoría profesional no llegue ni a la suela de las zapatillas del Califa cordobés. La verdad es que aunque no me cae muy bien (¿se nota?), tengo que estarle un poco agradecido porque su apego a la poltrona me ha hecho ganar una apuesta en la que me jugué una cena, que por cierto ha sido debidamente pagada.

Y hablando de Guerrita y de su retirada, resulta que acabo de leer que el último toro que mató en su vida Rafael Guerra Bejarano (Zaragoza, 15/10/1899) se llamaba Ballesteros y fue picado por Agustín Molina y Zurito, sin que conste la ganadería. Hay quien dice que ese nombre, en singular, fue en realidad el del último toro que mató el torero cordobés en Madrid. Igual hay alguien que me saca de dudas.

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Añadido del 28/01/2007 para hacer constar que el último toro que mató Guerrita, en Zaragoza, se llamaba Limón y era de la ganadería de Jorge Díaz. El tal Ballesteros (o Ballestero) debió ser entonces el último que mató en Madrid.

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