lunes, 26 de febrero de 2007

Ahora resulta que el toro no sufre

Ánderson MurilloCuando los taurinos profesionales se ponen a defender la Fiesta es como para echarse a temblar. ¿Cómo que el toro no sufre? Si eso fuese verdad, toda la teoría de que los toros bravos se crecen al castigo se caería por su propio peso.

Hablando en román paladino, ¿por qué embiste un toro? Pues nada más que porque se le putea en un recinto cerrado del que no puede salir. Y cuantas más muestras da un toro de que sufre (se duele en banderillas, se repucha o se quiere quitar el palo en varas...) o de que se quiere ir (barbea las tablas, recula, se va a chiqueros...), más manso decimos que es.

Ahora resulta que para defender la Fiesta hay que cargarse los fundamentos de la lidia, la teoría básica de la tauromaquia, que consiste en hacer con cada toro lo que su condición requiere. Parece ser que, según las nuevas corrientes de pensamiento, basadas en los sesudos estudios de un veterinario que, por lo visto, se ha metido en el pellejo de algún toro, estos animales ya no son bravos o mansos. Los toros embisten, simplemente, porque no tienen otra cosa mejor que hacer en ese momento.

No seamos mojigatos. El toro sufre, sí. ¿Y qué? Otra cosa es que el bravo pueda sobreponerse a su dolor más que el manso, que es lo que me parece que debe colegirse del estudio del veterinario de marras. Pero eso ya se sabe desde los inicios del espectáculo taurino. ¿O no?

3 comentarios:

Pablo G. Mancha dijo...

Tuve la oportunidad de de entrevistar al autor del trabajo, el profesor Illera del Portal: «Eso no significa que el toro no sufra», matiza el profesor, sino que su percepción del dolor es mucho menor y con toda probabilidad más baja. Así, Juan Carlos Illera opina que el toro de lidia es un animal especial porque ofrece unas respuestas totalmente distintas a otros: «El toro es diferente endocrinológicamente hablando; porque el estrés que sufre es mayor, por ejemplo, a la hora de saltar al ruedo que en la suerte de varas y ello se debe al papel de este tipo de hormonas».
Bastonito, en toroprensa está la entrevista que le hice y me pareció muy interesante. Lo que sucede es que se ha hecho demasiada demagogia en torno al asunto.

Abrazo Fuerte

Andrés Verdeguer dijo...

Puede que hay diferentes tipos de dolor. En el toro no suele ser la misma reacción ante un puyazo arriba, que ante la rotura de un pitón o del asta por la mazorca, que todos lo hemos visto algún dolerse en estos casos de manera clara.

J.E dijo...

El estudio del Dr Illera ha obviado una parte muy importante de la neurofisiologia. La transmisión nerviosa en el toro lidiado no está intacta debido a las lesiones provocadas por las banderillas y la puya. Esto deriva en una conclusión erronea: el toro transportado tiene más ACTH-Cortisol que el lidiado sencillamente por su Sistema Nervioso está intacto. Esto lo digo yo, veterinario y muchos estudios intrahospitalatorios sobre anestesias, accidentados con lesiones medulares, y bloqueos de ramas nerviosas periféricas. La respuesta de un organismo ante un estímulo es proporcional a este. A más dolor, más respuesta, es decir a más dolor mayor descarga de betaendorfinas. No podemos admitir que la fiesta sea disculpada sobre este estudio. Al que le gusten los toros que lo reconozca, no hay problema, pero que lo haga diciendo que el toro sufre, sin más.