domingo, 11 de marzo de 2007

"Triunfar sin riesgo es triunfar sin gloria"

'Los aficionados integristas', por Andrés de MiguelA veces nos cuesta trabajo explicar cómo somos los aficionados. Andrés de Miguel, en una conferencia pronunciada en el ciclo de este año de los Pepejuanes y editada con primor, distingue entre aficionados esteticistas e integristas. No es que yo esté de acuerdo con las palabras escogidas por el autor para designar a cada una de las facciones; ni siquiera estoy muy seguro de que existan en realidad como entes radicalmente separados y condenados a no entenderse, tal y como ocurre con esos políticos sectarios que nos van a acabar haciendo tanto daño. Más bien creo que las sensibilidades de ambos tipos de aficionados se entremezclan, con mayor o menor peso de uno u otro lado, sin que existan ejemplares puros.

Con lo que sí estoy de acuerdo es con la conclusión de la conferencia, que paso a copiar a continuación:

No obstante la continuidad de ambas tendencias a lo largo de la historia de la fiesta de los toros, la importancia determinante de los aficionados integristas estriba en que la fiesta de los toros es inseparable de la demostración del valor, de la asunción del riesgo por parte de los toreros.
No en vano se habla de la fiesta de los toros como de la fiesta del valor. Y permítanme insistir en que la fiesta de los toros es una representación de la propia historia del hombre como enfrentamiento entre las fuerzas de la naturaleza encarnadas por el toro bravo y las de la cultura defendidas por el torero que somete y hace suya a la naturaleza. Por eso los aficionados integristas, impidiendo o retardando la degeneración de la bravura, al exigir riesgo en los toros, son determinantes en la evolución y mantenimiento de la fiesta de los toros.
Los aficionados integristas, fieles, apasionados, insolentes, irascibles, rigurosos, intransigentes, serios, iconoclastas, entregados, que se han ido reproduciendo a través de sucesivas generaciones y diversas situaciones sociales, siempre flanqueados por los mismos vicios e idénticas virtudes, han posibilitado que la fiesta de los toros siga siendo un espectáculo heroico e irrepetible donde triunfar sin riesgo es triunfar sin gloria.
Sin estos aficionados la historia de la fiesta de los toros no se habría escrito de la misma manera. Los pintores y los fotógrafos, esos artistas que desde Goya han sabido retratarnos a nosotros y retratar incluso nuestras diferencias, se olvidarían para siempre de esta fuente de inspiración y de belleza. Sin ustedes, compañeros en la afición a los toros, la fiesta no existiría.

1 comentario:

Y.O. dijo...

El post con la traduction "libre" ha milagrosamente desaparecido. No mas citacion de su blog en el futuro, para no molestarle... Un saludo.