sábado, 21 de abril de 2007

Beneficencia

Con los toros bajo el brazo, por FacundoEl amigo Facundo hizo una ilustración para las hojas volanderas que distribuía la Asociación El Toro de Madrid los días en que se anunciaban en la bochornosa corrida de la Prensa -¡ésa es otra!- toretes escogidos por los actuantes, que viene al pelo para ilustrar este post. Pero tragando con que los toreros puedan elegir el ganado con el que se van a enfrentar -que ya es mucho tragar-, ¿qué es más interesante para el público de Madrid? ¿Un mano a mano entre El Cid y Castella, con una corrida escogida por sus mentores, o Morante matando en solitario seis animalillos seleccionados por Rafael de Paula de entre los que pastan en las más dulzonas dehesas de la cabaña de lidia española?

Para la Comunidad de Madrid eso no importa, ni tampoco el hecho de que Morante pegase un petardo el Domingo de Resurrección de 2004 en la misma plaza y en similares circunstancias. Lo que ha inclinado la balanza hacia Morante es que éste actuará "desinteresadamente", aunque desde hace años no se sabe bien a qué elevados fines se destinan los ingresos de la corrida de Beneficencia.

Para mí que este festejo beneficia únicamente a Morante, a los ganaderos que cobrarán un pastón por enviar un torillo a Las Ventas, y a la insondable saca de la comunidad autónoma que dirige esa señora del casco y el chaleco fosforito.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy en parte de acuerdo con lo que dijo P. J. C. en Valéncia hui el pasado 2 de abril, aunque me gustaría saber qué motivación tuvo para hacerlo:
La tradicional Corrida Extraordinaria de Beneficencia, antaño la más importante de la temporada madrileña, se ha convertido en una pantomima, en una coartada al alcance de determinados matadores para poder anunciarse en la primera plaza del mundo con corriditas cómodas y público a favor gracias al reparto de un gran número de entradas de gañote. Se acabó la competencia, se acabó el carácter benéfico del festejo y se acabó el glamour que rodeaba al acontecimiento, con la presencia de la máxima autoridad del Estado en el palco, y fuente de coplillas religioso-populares subvertidas como aquella que se cargaba el Día de la Ascensión:

Tres jueves hay en el año
que relucen más que el sol:
Jueves Santo, Corpus Christi,
y... ¡la Corrida de Beneficencia!

Ya ni siquiera es un jueves, y quien se dedica a promocionarla es la empresa adjudicataria en vez de la propia -en teoría- Administración organizadora. Se ve que lo de cuidar los detalles también les trae al pairo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La Beneficiencia se adorna este año con una anécdota curiosa. en el cartel anunciador pone "centro de ASUSTOS taurinos" en vez de "centro de asuntos taurinos"; se ve que el subconsciente traiciona a veces.