jueves, 5 de abril de 2007

Dos razones para ser torero

"Hay dos situaciones que impulsan definitivamente a El Arqueño a emprender la aventura de ser torero. Estando en Umbrete, Manuel Barea padre manda a etiquetar miles de botellas de vino tinto con la publicidad del Restaurante El Trincherazo y fotos de Juan Antonio Ruiz Espartaco, Curro Romero, Manuel Díaz El Cordobés y Jesulín de Ubrique. Un día, padre e hijo llegan hasta la finca Ambiciones, propiedad del matador de toros Jesús Janeiro, para entregarle gran parte de la producción etiquetada con la foto de Jesulín de Ubrique y unos cientos de bragas con el nombre del torero. Aquel impacto fue definitivo: la dehesa, el toro bravo, la grandeza que envolvía la mansión de los Janeiros, el tigre, los coches de lujo..., todo aquello, conseguido con la espada y la muleta por Jesulín, se quedó grabado para siempre en la cabeza de El Arqueño que desde aquel día dijo que quería ser torero para conseguir todo aquello que había visto en la finca del maestro."

Como diría un asturiano, hay que se joder...

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