jueves, 10 de mayo de 2007

¡Al turrón!

Hoy comienza la feria de San Isidro. Como todos los años hago mi particular quiniela y elijo los festejos a los que asistiré, pues hace tiempo que me niego a soportar una feria completa. Al de esta tarde acudiré, pero no porque me interese el cartel, sino porque es el primer día y podré saludar a antiguos abonados. Por otra parte -hay que ser sincero- no he hallado a nadie que quiera ir a los toros en mi lugar, y es que cada vez es más difícil encontrar a personas que se dejen obsequiar con una localidad para un festejo que no sea de los de teórico relumbrón.

El solo anuncio de que se lidiarán reses de los hierros de Martelilla y Casa de los Toreros -¡vaya nombre éste para una ganadería: lo dice todo!- es como para quedarse en casa. Frente a ellos Luis Miguel Encabo -ya me dirán qué pinta anunciado con esos animalillos-, Antonio Ferrera -por mal nombre Ferrari-, y Fernando Cruz -bien en otras ocasiones en esta plaza y debiendo justificar con toros de verdad los triunfos conseguidos, lo que no será el caso de esta tarde-.

Me gustaría recordar, al principio de la feria de San Isidro, la chapita ideada por el gran Urko y que muchos aficionados luciremos estos días en la plaza. Que no se nos olvide juzgar a los toreros en función de las características del animal al que se enfrentan. La pinturería está muy bien, pero hay cosas más importantes:
Nada tiene importancia si no hay toro

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