sábado, 12 de mayo de 2007

Algunos datos incontestables sobre la suerte de varas

Puya de elpuyero.comNo vamos a remontarnos a la época de los caballos sin peto, sino solamente veinte años. Todavía hay varios matadores de toros en activo que tomaron la alternativa con anterioridad a esas fechas, cuando la Fiesta se regía por el Reglamento de Espectáculos Taurinos de 1962.

El viejo Reglamento estipulaba, en su artículo 83, que Los caballos habrán de tener una alzada de uno cuarenta y siete mts. y un peso de cuatrocientos cincuenta kilogramos como mínimo en las corridas de toros. La no fijación de máximos de peso y alzada indujo a los taurinos a utilizar caballos descomunales de razas traccionadoras, lo que fue prohibido por los Reglamentos estatales de 1992 y 1996, que en el tira y afloja de la negociación con los profesionales del sector subieron el peso mínimo de los caballos a 500 Kgs. pero impusieron un máximo de 650 Kgs. y eliminaron la alzada. Pese a subirse el peso mínimo lo cierto es que ninguno de los caballos que se utilizaban anteriormente pesaba menos de esos 500 Kgs., y había muchos que superaban los 650, por lo que en la práctica se consiguió reducir el peso de los pencos.

En cuanto a las puyas, según el Reglamento de 1962 (artículo 86) debían medir 29 milímetros de largo en cada arista por 20 de ancho en la base de cada cara, y el encordado hasta la cruceta era de 75 milímetros de largo. El Reglamento de desarrollo de la Ley Corcuera reduce a 19 los milímetros de ancho en la base de cada cara y a 60 milímetros la longitud del encordado hasta la cruceta.

Por fin, el número mínimo de varas era de tres en todas las plazas, según rezaba el Reglamento de 1962. Ahora es de dos en plazas de primera y de una en las restantes.

Nada tiene importancia si no hay toroResumiendo todo lo anterior, de 1991 hacia acá los caballos y las puyas son más pequeños y el número de entradas al caballo se ha reducido. Pero lo que sobre el papel es evidente, en la práctica es escandaloso: en Madrid, que es la plaza en la que me he criado como aficionado, en los años 70-80 del pasado siglo todos los toros tomaban tres varas y muchos tomaban más; hoy la mayoría toman una varita y un picotazo, salen tambaleantes del peto, y encima tenemos que escuchar y leer que han cumplido.

Si los toros de antes eran más pequeños (no enanos, como pretenden hacernos tragar), si los caballos y las puyas eran más grandes, si había más entradas a los caballos, ¿qué es lo que pasa hoy en día? Gonzalo Domecq, ese torifactor que anteayer lidió en Madrid unos despojos cárnicos indignos de ser llamados toros de lidia, pedía en el programa oficial una modificación de la suerte de varas porque de ser una suerte desigual a favor del toro, ha pasado a ser una suerte desigual a favor del caballo. Deberíamos tender a una igualdad de fuerzas, pero manteniendo la seguridad de quien participa.

Hace falta tener desvergüenza, después de lo que han hecho con el toro de lidia él y sus familiares y amigos. ¿Menos caballo todavía, menos puya, menos puyazos? ¿Qué tal si criamos más toro?

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