miércoles, 30 de mayo de 2007

Infame mansada de la Doña

Rafaelillo las pasa canutas con uno de Dolores Aguirre ayer en Madrid. Foto: Juan Pelegrín de las-ventas.comToros lustrosos y enormes, como si fueran del mismo Bilbao, pero que venían nada más que de los alrededores, donde la Doña tiene su ganadería, allá por Constantina (Sevilla). Y como unos buenos toros de los alrededores de Bilbao, se dirían que si hay que ser mansos, ellos los que más; si hay que dar coces, ellos los que más; si hay que huir de los toreros dando vueltas al ruedo, ellos los que más.

Pero es que ni hay que ser mansos, ni hay que dar coces, ni hay que huir de los toreros dando vueltas al ruedo. Hubo un tiempo en que estos toros de los alrededores de Bilbao, además de lustrosos y enormes, tenían casta y fiereza (verdaderamente bravo nunca vi ninguno, pero no descarto su existencia), y propiciaron triunfos a toreros como El Califa que ayer, con otro material, naufragó.

Naufragar no es lo mismo que fracasar. Se puede naufragar por causas externas que uno no domina, como ayer los toros de la Doña. Sería injusto y hasta indecente, viendo cómo está el patio taurino, exigir responsabilidades lidiadoras a los tres que ayer se enfrentaron a la moruchada de la Doña, porque por lo menos se enfrentaron, lo que no podrán decir en su vida algunos niños de papá.

Rafaelillo manejó muy bien la muleta con el quinto, el único que medio no huyó, y dio una vuelta al ruedo clamorosa, de las de Madrid de toda la vida. Gómez Escorial (no he visto tío con peor suerte) estuvo voluntarioso y se justificó, aunque naufragara con El Califa.

Ayer hubo dos fracasos de verdad en Las Ventas, a saber:
  1. El de Taurodelta por programar una corrida de Dolores Aguirre a sabiendas de lo que lleva echando esta señora por las plazas en los últimos años.
  2. El de la Doña, que debe haber contratado a Groucho Marx para que le haga los tentaderos, o no se explica.

7 comentarios:

Pablo G. Mancha dijo...

El año pasado en Calahorra de seis echó tres embistiendo por abajo como el quinto. Ayer salió lamentable, mansa, imposible de toda imposibilidad, una moruchada.


(De todas formas, recuerdo lo que vi el año pasado en Calahorra: El que abrió el festejo se llevó dos puyazos tremebundos; el segundo fue tres veces y recibió sendas varas en toda regla; el tercero, cuatro, derribando al picador de puerta; el quinto también se llevó cuatro puyazos durísimos. El quinto recibió tres agresiones muy fuertes y el sexto, a pesar de su nobleza, fue tratado con la misma contundencia por los tipos del castoreño, que hicieron la carioca y taparon la salida con especial frenesí. Las lidias rayaron el esperpento y las cudarillas hubieron de tragar quina toda la tarde porque nadie se podía esperar que en Calahorra y en pleno mes de agosto se iban a encontrar con una corrida de un juego tan exigente. Sin embrago, y excepto los astados corridos en segundo y tercer lugar, casi todos dieron un juego más que aprovechable: por ejemplo el primero, que por el pitón derecho embistió con singular calidad. Sin embargo, para los toreros, los mejores fueron los dos últimos y especialmente el sexto, que además de pelear con bravura en el caballo, fue sencillamente de lujo en la muleta. Eso sí, exgiendo a los toreros colocación, valentía y recursos para dar a los toros en cada momento lo que ellos demandaban. Mas no fue así porque ni Padilla ni Mora ni Califa tuvieron el suficiente arrojo para ponerse a torear).

bastonito dijo...

Lo de doña Eduarda es preocupante. Creo que cada vez hay menos posibilidades de que salga un toro bravo, y aún diría más, encastado, de esa ganadería. Ayer no se salvó ni uno, aunque Rafaelillo le pegase unos cuantos muletazos en condiciones y muy meritorios al que menos huyó de todos. Desde el año 2000, cuando El Califa cortó dos orejas al encastado y fiero Carafeo, nº 23, las comparecencias en Madrid de esta ganadería han ido descendiendo en lo que se refiere a la casta de los toros (casi digo calidad). Están bien criados y tienen poder, pero les falta casta.

Rober dijo...

no creo que sea un desatino de la empresa poner esta corrida, es un lamentable que ponga 16 tardes los sucedáneos de domecq.

bastonito dijo...

Eso también Rober. No creo que una cosa excluya a la otra.

Mosquete dijo...

Hubo otro fracaso: el del público de Madrid, que no supo valorar en su justa medida la faena de Rafaelillo. Se conceden orejas por faenas con el mediotoro y cuando sale un torero toreando a un toro de verdad...treinta pañuelos en toda la plaza.

La corrida fue una mansada, vale, pero de toros toros que posibilitaron que viéramos unos de los espectáculos (la faena de Rafaelillo) más auténticos y emocionantes de los últimos tiempos.

Un saludo

bastonito dijo...

Hay que matar, Mosquete, hay que matar...

Appiano dijo...

La corrida de Doña Eduarda me gustó independientementede de lo mansos que fueros los toros, que lo fueron, hasta el bravo fué manso.

Pero acaparó mi atención toda la tarde, cosa que no ocurrió en otras corridas, incluso en las orejeadas.