domingo, 13 de mayo de 2007

Le seguían llamando Trinidad

Ayer la afición también llamaba a su señor padre después de que don Trinidad concediese una oreja sin petición mayoritaria a Javier Valverde, gracias a los alaridos de parte del público y a la inestimable colaboración de los mulilleros, contra quienes habría que tomar medidas urgentes por hacer el tancredo cada vez que hay una mínima petición de oreja en Madrid. La propina es la propina, y es un espectáculo bochornoso verles pedirla descaradamente al entorno del matador beneficiado.

Don Trinidad López es un presidente orejero donde los haya, y eso en la primera plaza del mundo es nefasto y muy peligroso. Ya la armó cuando regaló una segunda oreja a Curro Díaz, y estoy seguro de que la ha de liar mucho más gorda. Sobre el festejo de ayer en Madrid, recomiendo la crónica de Jandro y la de Joaquín Monfil.

Por cierto que, herido ayer Talavante en Valladolid, lo suyo es que sea Curro Díaz quien le sustituya el 15 de mayo en Madrid. Ya veremos qué hace Taurodelta.

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