miércoles, 2 de mayo de 2007

Los Sandín

José Manuel Sandín con el cuarto. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.comJosé Manuel Sandín, que ayer cortó una oreja en Las Ventas, es sobrino del matador de toros madrileño retirado que se llama Lucio Sandín. Uno, que ya lleva 33 años atornillado a su abono de la andanada 7 venteña, tuvo la oportunidad de disfrutar del toreo caro del Lucio Sandín novillero hasta que uno de Baltasar Ibán le vació un ojo en Sevilla. Luego ya no fue lo mismo y, tras tomar la alternativa en la plaza de su desgracia el 7 de abril de 1985 de manos de Curro Romero con Rafael de Paula de testigo -¡ahí queda eso!-, y confirmarla en Madrid al año siguiente, la carrera taurina de Sandín se desinfló. Se graduó en la escuela de Óptica y ahora se gana la vida en esos menesteres. Para quien tenga interés, decir que en 1987 se publicó en Barcelona una biografía suya escrita por José María Hurtado Ríos que se titula Lucio Sandín (Historia de una madurez) y puede encontrarse aún en algunas librerías de la Red.

El sobrino no tiene, al menos por ahora, las cualidades del tío, que hacía un toreo muy puro y ajustado a los cánones de la tauromaquia eterna no exento de pinturería. José Manuel estuvo ayer muy irregular, fatal con su primero y pundonoroso con el cuarto de la tarde, al que recetó una buena estocada tras una labor muletera de altibajos en la que resultó prendido por el novillo, que no era ni mucho menos una babosa, y al que administró algunos pases estimables. Con el capote anduvo voluntarioso, y por todo ello considero que es un novillero al que hay que esperar.

Bastante más habrá que esperar a los otros dos actuantes de ayer, de quienes se me ha olvidado hasta el nombre.

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