viernes, 25 de mayo de 2007

Ubicuidad

JamónPor Javier, de Toro, torero y afición, me entero de que un gomoso personaje tiene el don de la ubicuidad, lo mismito que La Lirio, que cuando estaba en la radio se iba de Las Ventas tras la muerte del quinto y luego daba la crónica incluyendo al sexto y sin citar la fuente. Es decir, que estaba pero no estaba, o no estaba pero estaba.

En este mundo taurino hay mucho ubicuo, pero cuando se trata de rapiñar raciones de ibérico no se desdobla nadie. Los individuos están siempre en todo su esplendor y empeñados en una única tarea: trincar jamón y trasegar morapio de gañote.

Recuerdo que en abril de 2001, cuando burladero.com pretendía ser algo serio e independiente (lo de ahora es otra cosa, por eso ni lo enlazo), acudimos mi mujer y yo a Zaragoza a recoger, en nombre de todo el equipo de aquel portal, el premio Salvador Asensio a la mejor labor informativa taurina del año 2000. Era un galardón concedido por Radio Ebro, consistente en una placa muy bonita que guardamos con cariño. El caso es que se celebró una pequeña ceremonia matinal en la que se entregaron varios premios y, tras ella, los asistentes estábamos invitados a un tentempié. Fue ahí cuando se presentó C.R.V. en el local preguntando estentórea y directamente dónde estaba el aperitivo sin interesarse por los premios, ni por el desarrollo del acto, ni por otra cosa distinta del vino y el jamón. Tamaña desvergüenza causó el estupor de los presentes, pero el tío se puso ciego sin inmutarse y es que, repito, cuando hay vino y jamón, no hay ubicuidad que valga tratándose de taurinos profesionales.

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