domingo, 26 de agosto de 2007

El Cid, ayer en Bilbao

José Manuel Perujo acaba así su crónica en El Mundo:
Enorme tarde de El Cid. Gran demostración de que no hace falta ni pinturería, ni artificio ni magia para salir a hombros con mucha verdad y mucha ley. Un ejemplo: ni una chicuelina, ni una manoletina ni nada que le separara del toreo fundamental. Sin duda una de las mejores corridas de la temporada española.
Javier Villán apostilla en el mismo diario:
Y sin leyenda, es el torero más puro de estos momentos. El Cid y el toro duro, los victorinos sobre los que ha alzado su épica a menudo genial. Celebro la onda expansiva de mi quite sobre el tomasismo (subversión) y el tomismo (religión). Aún queda tela que cortar. Mientras, justicia para El Cid: tarde grande con seis victorinos de mucho respeto; El Cid sin leyenda, sin intelectuales cortesanos ni carisma. Boceto para un posible mito: El Cid, torero maldito, la moral alta del perdedor genial; miedo al triunfo. Y, pese a todo, en la cumbre.
Enlaces añadidos:

1 comentario:

ventero666 dijo...

Una pena no haberlo visto, algunos veíamos en Madrid toros que se tumbaban en la segunda tanta y no se levantaban mas.
Si alguien puede conseguir el vídeo, en cualquier formato, mas de uno lo agradeceríamos.
Mientras El Cid hacía el toreo eterno en las noticias de todas las cadenas hablaban de la reaparición del biznieto del Niño de la Palma que se dejó vivo el toro de su reaparición, un animalito gacho y sin trapío que sacó un poquito de casta, aunque eso no salió por la tele.
Que mal anda esto.