sábado, 1 de septiembre de 2007

Decepción rinconista


Si los rumores de los que se hacía eco ayer Campos y Ruedos -y que hoy ABC ha publicado con declaraciones del protagonista- se confirman en los carteles oficiales de la Feria de Otoño, la ausencia madrileña de César Rincón sería casi una tragedia.

De poco o nada sirven las alegaciones de que El Cid quería una corrida mano a mano y el colombiano una terna; de nada sirven excusas de ganado. Sólo podrían barajarse causas de fuerza mayor para que César Rincón no se despidiera en otoño de la afición de Madrid, como prometió hace unos meses, pues cuando hay voluntad de verdad aparecen las soluciones.

Me da la impresión de que César, que lleva una temporada nefasta, no se atreve a confesar que no se siente con fuerza para comparecer como a él le gustaría en la plaza que tanta gloria le ha dado. Dígalo, señor Rincón; no pasa nada. Sería una muestra más de su honradez. Cualquier cosa menos escaquearse por la puerta de atrás.

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