domingo, 9 de septiembre de 2007

Interés

En la blogosfera taurina ha pasado, s.e.u.o., desapercibido el reportaje que ayer publicó Miguel Mora en El País titulado "No quiere morir, sólo ser perfecto", dedicado a José Tomás.

La pieza periodística es magnífica: bien escrita, estructurada y con un protagonista del máximo interés. Es un reportaje a la altura de aquellos que antaño se publicaban un día sí y otro también en las páginas de ese periódico, y que hogaño escasean bastante.

Por eso, porque el personaje es interesante y porque el reportaje es estupendo, la pieza es en estos momentos la más vista y la más enviada por los lectores del periódico. Algo que no debía ocurrir en ese diario, en cuanto a la cosa taurina, desde que reinaba Carolo.

Nota añadida: Hoy aparece el reportaje al que aludo en la edición en papel de El País. Mientras tanto, en la de El Mundo, aparece una patochada más del inefable Sánchez Dragó sobre el mismo asunto, que no he sido capaz de digerir hasta el final.

4 comentarios:

Opsen dijo...

Para gustos, los colores, estimado Bastonito, pero si bien el reportaje está efectivamente muy bien escrito y estructurado, y el protagonista está actualmente en boca de todos, para mí no va más allá de ser un panegírico más que intenta inflar, por razones absolutamente secundarias que nada tienen que ver con la tauromaquia, la figura de un torero que llegó remeciendo los cimientos del escalafón en una época relativamente crítica, se fue sin mayor gloria y ha regresado sin los necesarios expedientes técnicos y sin la disposición de enfrentarse a toros de verdad, pero acompañado de una maquinaria publicitaria y una corte de idólatras que pretenden distraer con imágenes poéticas lo que no es más que una realidad algo patética de un torero sin recursos.

Ya está empezando a aburrir el tener que explicar una y otra vez que el torero se mide en el toro y que las cogidas no deben ser un propósito sino un riesgo y una consecuencia de hacer el buen toreo, cosa que José Tomás no está haciendo. Está bien ponerse en el sitio donde los toros cogen pero además hay que mandar, o si no se salta uno un detalle esencial en el arte de torear que es el hacer que el toro pase por donde uno quiera en lugar de quedarse esperando la voltereta.

Yo lamento que se nos esté acusando a los aficionados, y cada vez en términos más agresivos, de “atacar” a José Tomás y puedo asegurar que, los que yo conozco, no tienen la menor intención de hacerlo, pero basta ya de montajes y de trucos publicitarios para llenar las faltriqueras y desinformar al público. Para mí llenar la plaza de Barcelona o volver a traer lectores a la página taurina de El País para esto no es necesariamente el síntoma de un repunte del interés en la Fiesta de Toros. Corrígeme si me equivoco.
Un abrazo

bastonito dijo...

No hay nada que corregir, querido amigo. Simplemente apuntar que yo no entraba en lo que dice el reportaje -estoy de acuerdo en que es una hagiografía-, sino en cómo está hecho, que da gusto leerlo. En efecto, como dices, para gustos los colores. Un abrazo.

Pablo G. Mancha dijo...

Gracias Bastonito por ponernos sobre aviso. Coincido contigo en que se trata de un magnífico texto periodístico, de una pieza notable escrita por un excelente periodista. Lo bueno que tiene el buen periodismo es que es luego el lector el que saca sus conclusiones. Lo malo en la vida es ir con la faena "hecha" desde el hotel.

Sergio Cortés dijo...

Efectivamente,
espectacular artículo. Suerte que la crónica taurina, habiéndonos dejado Joaquín Vidal, aún nos sigue haciendo tener esperanzas para que en los periódicos se siga escribiendo bien... y no lo de ahora.