lunes, 28 de abril de 2008

El Concurso del pasado sábado Zaragoza

Portada de las Bases de la Corrida Concurso de ZaragozaI. Un par de cosas que han de tenerse en cuenta antes de hablar del desarrollo de corrida

Copio de las Bases del Concurso, entregadas al público: la corrida constará de un jurado compuesto de los seis ganaderos titulares, dos aficionados de reconocida competencia, dos miembros de la Asociación de Informadores Taurinos de Aragón (A.I.T.A.), un representante de la Diputación Provincial de Zaragoza como propietaria de la plaza de toros, un representante de los veterinarios, un representante del Gobierno de Aragón competente en materia taurina y un representante de la empresa gestora de la plaza de toros. Asimismo se indica que el presidente del Jurado será uno de los aficionados, que tendrá voto de calidad en caso de empate, y el Secretario uno de los periodistas.

Así pues nos encontramos que entre taurinos profesionales, oficios colaterales y asimilados, había en el Jurado diez de un total de catorce miembros, lo cual acota bastante los niveles de responsabilidad de cada uno, pues en esta corrida concurso la responsabilidad de los señores ganaderos no consistía solamente en llevar un toro a la plaza. También, como hemos visto, formaban parte del Jurado (nada menos que con el 42,86% de los votos) y debían, de acuerdo con las Bases, llevar la dirección de la suerte de varas correspondiente a su toro.

II. Declaraciones previas de los ganaderos

En la tertulia matinal que organizaron los amigos de La Cabaña Brava comparecieron todos los ganaderos excepto Fernando Cuadri, y nos contaron con mayor o menor profusión de detalles las procedencias de cada uno de los toros, el por qué de la elección, etc. Me causaron especial sorpresa las declaraciones de Joâo Folque de Mendoça, que dijo que su toro era el primer hijo de un semental nuevo, y que acudía con él al concurso para probar el producto, lo que dice mucho de su escrupulosidad como ganadero y del respeto que le merecen este tipo de festejos y su público. Asimismo atacó el planteamiento de las corridas concurso, aduciendo que habría que hacer sorteo como en las ordinarios, dando a entender veladamente que no le gustaban mucho los lidiadores de su toro. Luego se demostró que sus miedos sobre este particular estaban fundados.

III. Los toros
  1. Ganadería de Concha y Sierra. Soplón, nº 17, negro bragado, nacido en noviembre de 2003, de 566 Kg. Sustituía a un sardo precioso que se había inutilizado en la finca, y resultó ser muy feo, sin cuello, de astas mal conformadas. Salió escarbando y buscando florecillas, remató en dos burladeros y coceó uno de ellos. Tomó un primer picotazo de Rafael da Silva al paso, desde media distancia sin empujar; otro saliendo suelto arrancándose muy en corto. No hubo forma de que entrase otra vez al caballo. En banderillas escarba, berrea y se duele, deviniendo en nobilísimo y bobalicón en el último tercio. Silencio en el arrastre, aunque hubiera merecido una pitada tremenda por su mala presentación y su descastamiento.
  2. Ganadería de Palha. Transmontano, nº 115, negro mulato, nacido en agosto de 2003, de 548 Kg. Muy serio pero no bonito, llegó al último tercio con los pitones en un estado lamentable. Tomó el capote con nobleza y fue picado por Francisco Plazas, que le arreó un primer puyazo muy fuerte tomado desde cerca en el que el toro empujó y del que salió perdiendo las manos; tomó otra vara en corto en la que se le tapó la salida. Como Jesús Millán pidió el cambio de tercio, y el presidente lo concedió sin atender a las indicaciones del ganadero, se montó una bronca monumental que no paró durante todo el resto de la lidia. En banderillas el animal cumplió sin más, y llegó a la muleta noble y flojito. Acabó manseando, escarbando y repuchándose. Palmas en el arrastre.
  3. Ganadería de Tomás Prieto de la Cal. Farolero, nº 64, jabonero claro, nacido en diciembre de 2003, de 554 Kg. Correcto de presentación, cornicorto y flojeando de salida. Plácido Sandoval le aplica un primer picotazo en corto, del que sale suelto. Para el segundo encuentro es puesto muy en largo, y acude con fijeza, pero al trote. En los cuatro encuentros siguientes se arranca con prontitud desde la puerta de caballos, junto a la de chiqueros, cruzando así, al trote, todo el diámetro del ruedo de La Misericordia (49 metros) entre ovaciones. En estos momentos la plaza es un manicomio y algunos conspicuos aficionados dejan escapar furtivas lágrimas de emoción mientras se revientan las manos aplaudiendo. Es una pena la falta de poder del toro, porque derrocha bravura de la de verdad. Cumple en banderillas a duras penas y en la muleta es noble aunque se para enseguida, completamente agotado. Se pide la vuelta al ruedo en el arrastre, que el presidente no concede. Farolero es despedido con una fortísima ovación.
  4. Ganadería de los Hijos de Celestino Cuadri. Montero, nº 6, negro zaíno, nacido en marzo de 2003, de 521 Kg. Bien presentado, muy en el tipo de la casa. Toma bien los capotes y acude con presteza a un primer encuentro con la cabalgadura de José Antonio Fernández, quien le atiza un puyazo criminal que produce una gran hemorragia. En la segunda vara Fernández aplica la misma receta alevosa al de Cuadri, que se ha arrancado de largo y empuja con ganas, mas con el único defecto de mantener la cara alta. Igualmente de largo aunque tardeando va a la tercera vara, que le ponen trasera y en la que empuja como en las otras dos. La sangre del toro mana a borbotones sin control por culpa del inepto mayoral de Valdeolivas en funciones de piquero, y del matador que le lleva en la cuadrilla. En banderillas Montero tardea, pero cuando se arranca lo hace con todo. Aunque es encastado y noble, se viene pronto abajo en la muleta por la brutal anemia que le ha producido el del castoreño. Ovación en el arrastre.
  5. Ganadería de Adolfo Martín. Pastelero, nº 97, cárdeno, nacido en abril de 2003, de 512 Kg. Bien presentado, se desplaza con largura en los capotazos de recibo en contra de lo que suele ser habitual en los toros de este encaste. Toma la primera vara en corto, la segunda más largo y al trote, la tercera de largo y con alegría, y en una cuarta viene desde muy largo andando, se para y vuelve a arrancarse en corto. Las cuatro varas que pone Rafael Saúco están muy traseras. En banderillas escarba y resulta tardo. Llega a la muleta sin querer irse a los medios, donde el matador plantea la faena. Ahí se queda corto y acaba muriendo en tablas. Palmas en el arrastre.
  6. Ganadería de Fuente Ymbro. Lanudo, nº 105, negro, nacido en diciembre de 2003, de 606 Kg. Bien presentado. Sale algo distraido pero acaba tomando bien los capotes. La primera vara que le pone Manuel Molina es en corto y empuja, como en la segunda, en la que se viene de largo. Los tres siguientes encuentros son picotazos traseros en los que se arranca con alegría cada vez desde más lejos. En banderillas lleva la cara alta y abre la boca. Resulta de alegre embestida en el último tercio, acudiendo a los cites pronto y de largo, con un punto de violencia en los embroques. Al final de la faena voltea a Serafín Marín, que cae de mala manera. El toro es muerto rápidamente por Encabo. Ovación en el arrastre.
IV. Los matadores
  1. Luis Miguel Encabo. Tras la nefasta temporada pasada, en la que se quedó sin contratos, sin apoderado y sin cuadrilla, parece que quiere recuperar el tiempo perdido. Por lo menos se le ve interés, y como es un torero que tiene experiencia y conocimientos lidiadores, despachó con solvencia la corrida. Le correspondió lidiar al peor toro, el de Concha y Sierra, y a uno de los mejores, el de Cuadri, pero permitió que a éste el picador lo machacase. Saludó en su primero y escuchó palmas en el otro.
  2. Jesús Millán. Muy mal pidiendo el cambio de tercio en el toro de Palha. Además anduvo toda la tarde sin sitio y mató fatal. Supongo que su participación en el festejo fue para satisfacer la cuota del paisanaje. Pitos tras aviso y silencio tras aviso.
  3. Serafín Marín. Voluntarioso y bullidor, fue de los tres matadores el que más en serio se tomó que aquello era una corrida concurso de ganaderías y que, por una vez, el máximo protagonismo tenía que ser del toro. Resultó conmocionado tras ser volteado por el sexto, sin mayores consecuencias. En ambos toros fue ovacionado.
V. Consideraciones finales

El Trofeo Ripamilán al toro más bravo se lo llevó el de Tomás Prieto de la Cal. No seré yo quien discuta aquí si se lo merecía más uno u otro toro. Eso lo dejo para las tertulias taurinas, que son más divertidas y constituyen el lugar natural para discutir de toros. Lo que sí diré es que a la mayoría de la gente que estaba a mi alrededor, y a mí mismo, nos pareció bien la decisión del jurado.

Por otra parte, la decisión paritaria del presidente y de Millán de apartar del concurso al toro de Palha, por cambiar el tercio con dos varas, no fue determinante del resultado final porque, como decía un compañero de localidad, con una vara más ese toro habría pasado, como mucho, de la categoría de "malo" a la de "regular".

Mereció la pena el viaje a Zaragoza. El sábado me lo pasé como hacía mucho tiempo que no lo hacía en una plaza de toros, y aunque la novillada del domingo fue un petardo y no merece una sola línea, resulta que estuve los dos días con gente de los más diversos orígenes geográficos que me hizo encontrarme muy bien hablando de toros. En definitiva, la mayoría de los que cabemos en un autobús estuvimos en la capital maña este fin de semana, y no solo para ver la corrida concurso. Para más información, a la izquierda hay enlaces a páginas de aficionados que estuvieron allí y han hablado de lo que pasó antes que yo y mejor.

¡Ah, los informadores profesionales!: ¿Cómo se puede faltar a la verdad de esa manera? Mención especial a este respecto para el sujeto que hizo la crónica en El Heraldo de Aragón. ¡Qué vergüenza!

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