viernes, 30 de mayo de 2008

Enhorabuena, señor Folque

Rachido, de Palha, por LupimonRespeto: eso es lo que infundían ayer los toros de Joâo Folque de Mendoça, propietario de la ganadería de Palha, a quienes estábamos en la plaza de toros Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo, y es lo mínimo que debe provocar un toro entre quienes se ponen delante y quienes presencian su lidia.

La corrida fue desigual y variada, con sus virtudes y defectos pero entretenida e interesante de principio a fin, hasta el punto de que cuando el último torero había abandonado la plaza la mayor parte del público se quedó en su localidad para ovacionar al mayoral, que hubo de saludar sombrero en mano. De entre todos los toros destacaron dos: el primero y el tercero. El primero por el larguísimo puyazo que tomó empujando como solamente lo hacen los toros bravos, y por la noble fiereza que exhibió en el último tercio; una lástima que saliese abanto y que al final, tras un impresionante recital de codiciosas embestidas, exhausto, buscase el refugio de las tablas. El tercero, Rachido, número 139, de 593 kilos, negro, nacido en septiembre de 2003 (foto: Lupimon) y premiado con una merecida vuelta al ruedo póstuma, ofreció un juego más completo pero quizá menos espectacular en el último tercio, y además lucía una estampa que quitaba el hipo. Por si fuera poco y excepto el sexto, que desarrolló mucho sentido y devino en barrabás, el encierro tuvo nobleza (lo que no quiere decir bobaliconería) y, de haber tenido enfrente a otros lidiadores (tampoco hay muchos, ojo), con toda probabilidad estaríamos hablando ahora de una apoteosis.

Y es que Encabo, Sánchez Vara y Bolívar se estrellaron por distintas causas. El primero, porque está desde hace más de una temporada en franca decadencia, sin sitio, con voluntad pero sin recursos; el segundo porque sus maneras toscas y su toreo pueblerino no llegan al público de Madrid; el tercero porque no se puede estar valentísimo toda la tarde y luego matar a los toros de puñaladas traperas en los bajos, como hizo ayer. Sin embargo no conviene cargar demasiado las tintas sobre los matadores, so pena de incurrir en un agravio comparativo. Ayer no pudieron con la corrida, pero me gustaría haber visto con esos toros a los diez o doce primeros del escalafón. Igual podría haber algo de eso porque, según los rumores que corrían por la plaza al finalizar el festejo, José Tomás, Morante y Cayetano se han apresurado a pedir los palhas para el año próximo.

Por fin se vio en Madrid, después de tres semanas de feria tediosa, una corrida de toros. Hoy saltarán al ruedo los de Adolfo Martín, mañana los de su tío Victorino, y en las dos corridas la afición tiene puestas grandes esperanzas. Que se cumplan.

Y a don Joâo Folque de Mendoça, con mis respetos y mi agradecimiento por la gran tarde que me hizo pasar ayer, la más sincera enhorabuena otra vez.

1 comentario:

dealvaro dijo...

Folque lleva tres años echando el toro más bravo de la feria.

Creo que es la ganadería que tiene más "carbón" actualmente.