miércoles, 28 de mayo de 2008

Fuente Ymbro, mejor en novilladas

La ganadería de Ricardo Gallardo evidenció ayer, una vez más, que sus reses tienen un comportamiento mucho más interesante cuando se lidian de utreras que el que muestran de cuatreñas. Ayer saltó al ruedo de Las Ventas una mansada en distintos grados, pero mansada al fin y al cabo, con un quinto toro que se libró de la quema y fue completamente desaprovechado por El Juli, que anduvo toda la tarde torpe, sin sitio ni colocación, y sin la variedad de lances que le hizo famoso en su niñez. El Juli se ha adocenado y ahora los muele a derechazos, como todos los demás.


Miguel Abellán podría llegar a ser el próximo hombre-anuncio de Kalia Vanish OxiAction Crystal White, según una abonada próxima. La verdad es que ya hay bastante cachondeíto cada vez que hace el paseíllo con ese (u otro) terno blanco nuclear y plata. Desde el punto de vista profesional estuvo ido, como ausente, se diría que a matar la corrida sin complicarse la vida más de la cuenta. Cierto es que su primero fue un regalito de cuidado, pero un matador de su antigüedad debería tener algún recurso más.

Y Perera... ¡ay, Perera! Pues como la chata, es decir, mal. No se puede ser más pesado (recibió un aviso antes de entrar a matar a cada uno de sus toros), ni torear más al hilo, ni meter más pico. Que el ignorante y triunfalista público que nos invade pidiera trofeos tras la muerte de sus dos toros (sin mayoría, ojo, que ya he visto cómo cuentan algunos los pañuelos), y que el matador estuviese valiente (¿qué menos en un torero?), no son hechos suficientes para tapar una mala actuación.

En resumen: otro petardo de corrida de la Prensa, explicado en unas torpes líneas ilustradas con fotografías de Lupimon sobre la cogida sin consecuencias de El Juli.

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