martes, 24 de junio de 2008

El toro y la literatura, víctimas de José Tomás

A continuación pongo el enlace a un artículo, publicado hace una semana en ABC por Ignacio Ruiz Quintano, que se me había escapado. Ha sido tal el bombardeo de gente hablando del de Galapagar (no de toros, ojo, sino de un señor) que uno no da abasto. Por supuesto estoy de acuerdo con las conclusiones de Ruiz Quintano, aunque no me gusten las líneas en las que mezcla los toros con la política, algo que odio.

El enlace: Las víctimas de José Tomás

2 comentarios:

Chacorro dijo...

El buen aficionado es necesario aunque también es caprichoso,otorga a faenas de menor relive su aprovación porque toca en ese momento,despreciando sin piedad buenas obras ya que sus interpretes no estan en su guion.No todo han sido enganchones así como tampoco todo ha sido buen toreo.La exigencia en la que anda sumergido este torero no le da otra opción que suplir con su entrega la presión de no estar a la altura de las circustancias, sintiendose obligado a estar siempre al borde del abismo, debido a ese monstruo que el mismo ha creado.Ignacio Ruiz Hace mención de toros degollaos como signo negativo de los toros que salen en las Ventas entre otras definiciones,con lo cual está despreciando ganaderias como la de Victorino o Adolfo que tienen esta característica.Los quites son (perdonen que me vaya a un símil futbolístico como los penálties)solo los marra el que los intenta.Las cornadas deben de ser diferenciadas,no es lo mismo que te rompa un muslo,a que te persiga corriendo y te empuje por la espalda como le ha ocurrido figurones que llevan no se cuantos años sin mancharse el traje y luego presumen de ello.

Callao dijo...

Hombres pues para mi, que escribo de México, y no entiendo nada de política española está magnífico.

Y bueno, si quisiera traerlo mi país, pues me parece que el texto no tiene fronteras, por ejemplo si digo" Si quiere ver cómo está México, vaya a una corrida a la monumental plaza México".Y la plaza o empresa son un fiel reflejo de la corrupción y mediocridad del país.