domingo, 1 de junio de 2008

Se acabó la feria de San Isidro y el martes comienza la del glamour.

Decíamos ayer que Adolfo Martín y su tío Victorino tienen la misma política en cuanto a la selección del ganado, pero el tío es más listo que el sobrino, y eso ayer se demostró sobradamente. Victorino no presentó una buena corrida, pero sí sacó dos ejemplares, el cuarto y el sexto, que sin ser excepcionales le sirvieron para salvar los muebles. Los dos primeros estuvieron igual de mal presentados que los de Adolfo el día anterior, y resultaron igual de inválidos, por lo que la afición se temía lo peor.

Victorino Martín, al contrario que su sobrino, tiene la ganadería en la mano. Eso le sirve para desarrollar una depurada técnica consistente en vender uno o dos toros por corrida, completándola con semovientes indignos de la historia de esa casa. Comercialmente eso le produce buenos resultados, pero desde el punto de vista del crédito entre los aficionados va perdiendo puntos día a día. Es igual, porque cada vez hay menos aficionados, pensará él.

Ferrera y uno de Victorino en MadridAyer, con los mimbres descritos, Antonio Ferrera fue una vez más Antonio Ferrari, desaprovechando a ese buen toro que hizo cuarto, y basando toda su actuación en unas carreras y unos caracoleos que gustarán mucho en otras plazas de menor categoría, pero que en Madrid no son de recibo. A ver si de una vez pone tres pares de poder a poder como mandan los cánones, y podemos hartarnos de aplaudirle. Mientras tanto nuestro hartazgo tiene otro origen: véase la foto de Lupimon, con Ferrari corriendo mientras hace como que detiene la embestida de la mona de Victorino, lo que le valió grandes aplausos de los isidros y el clavel.

Domingo López Chaves no es el torero grande que espera Salamanca desde que se retiró El Viti o, más cerca, desde que Julio Robles, salmantino de adopción, tuvo el accidente de Francia. Tampoco lo son Javier Valverde, ni Capeíta, ni Juan Diego, ni... Es una pena que esa tierra de toros no tenga hoy día ningún matador del que poder presumir. A ver si hay suerte y sale alguno pronto, porque López Chaves no es que dejara ayer muy alto el estandarte salmantino en Madrid.

En cuanto a El Cid, es curioso constatar que los victorinos que a otros no les sirven sí le valen a él. Ayer sin embargo, justificándose, no estuvo todo lo bien que cabría esperar. Sus faenas esta vez no fueron macizas y adolecieron de falta de continuidad aunque tuvieran pasajes grandiosos (quizá el pisotón que le propinó su primer toro condicionase su tarde). Manuel Jesús Cid no pierde crédito en Madrid, pero tampoco lo gana. Y desde luego, tiene que matar los toros.

Menos mal que se ha acabado la feria de San Isidro más tediosa desde 1975, que son las que he presenciado. Voy a ponerme un rato a bucear en los libros para buscar datos que avalen lo que digo.

Gracias a todos

3 comentarios:

Sánchez-López dijo...

Suscribo todo lo que dice sobre la tarde de ayer. Muy buen post.

Josephine dijo...

No puedo estar mas de acuerdo.

Abraham dijo...

eso es la andanada del 7 no?? que raro que no aparezca yo por ahi jaja.
Un saludo