domingo, 30 de noviembre de 2008

Citas (III): Federico M. Alcázar

No se templa igual y consiguientemente se lleva a la misma velocidad un toro bravo, con temperamento, que un bravucón con linfa, es decir, pastueño; un toro bronco, de sentido, que un mansurrón huído. La lentitud, la templanza deben acoplarse a la naturaleza de la res. Hay suertes veloces, pero templadas; otras, en cambio, resultan despaciosas. El arte del torero, y con el arte la maestría, consiste en adaptarse a las condiciones de los toros.
"Tauromaquia Moderna. Primer Tomo: Del Toreo", por Federico M. Alcázar
Sucesores de Rivadeneyra, S.A., Madrid, 1936

2 comentarios:

Xavier González Fisher dijo...

En efecto, hoy nos tratan de vender la idea de que el temple es la lentitud 'in extremis' en el toreo, cuando esta se presenta solo ante el toro moribundo, que no se puede desplazar por la falta de casta y... de vida. Sabias palabras las de don Federico, que más de algún revistero de hogaño debiera leer y tratar de entender (no se si pido demasiado)...

Pablo G. Mancha dijo...

A veces, raras, he visto toreros frenar las embestidas, rebajar la velocidad a un toro merced al temple; imponer el ritmo.