sábado, 30 de mayo de 2009

La de Adolfo con Frascuelo acabó a almohadillazos

Frascuelo meditabundo, por Juan PelegrínEl comportamiento del ganado que cría Adolfo Martín cada vez se parece más al del morucho; alguno incluso se parecía físicamente a una vaca de esta raza bovina, como comentábamos ayer con un compañero de localidad. Cómo lo ha hecho Adolfo es la incógnita que desconozco, pero lo que ha hecho ha sido cargarse la ganadería en un tiempo récord, pues el 8 de julio de 1995 debutó en la plaza francesa de Céret lidiando su primera corrida de toros. Casi catorce años.

Pena me daba poder constatar con mis propios ojos que aquellas grisáceas sardinillas descastadas que salían ayer de los chiqueros venteños eran descendientes de reses portadoras del glorioso hierro de Albaserrada, esa A coronada que manejan con mucho mayor acierto el tío y el primo de Adolfo, a quienes infructuosamente ha tratado de imitar.

Por si lo anterior fuera poco, el único boquerón que medio embistió en condiciones, el cuarto, le tocó a Frascuelo. El hombre anduvo dubitativo, medroso, desconfiado, sin sitio... y si hubiese sido otro torero habríamos dicho que hasta las trancas e impotente. Su actuación -pitos y pitos- propició el lanzamiento de gran parte de las almohadillas que acabaron en el ruedo. Retírese ya, señor Frascuelo, que no está para estos trotes.

Rafaelillo ahora practica un toreo tirando a funcionarial y destajista, y Valverde sigue siendo lo de siempre, que no es nada del otro mundo. Hoy se lidian los hermanos aventajados de los adolfos. Sus propietarios se partían la caja de risa ayer en el tendido.

La fotografía del meditabundo Frascuelo es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La gran foto lo dice todo. No hacen falta más palabras……
Hornillos

Anónimo dijo...

Nadie podía entender que el golfo pesetero del Choperita diese, con lo de Adolfo, una “oportunidad” a Frascuelo con sus 61 años, y tampoco que éste, conociéndose, aceptase, pero cualquiera esperaba algún detalle de torería a la menor posibilidad que le brindase un toro. Con eso, la Afición, se hubiese conformado y el torero hubiese permanecido en su recuerdo.
Lo de Adolfo, ¡allá él!, en el pecado lleva la penitencia, supongo que ha querido criar un toro para complacer, y vender, a las figuras y lo que ha conseguido es cargarse una ganadería en tiempo record, de momento ¡que no vuelva!
A Frascuelo se le recibió con aplausos y se le obligó a saludar. Luego se le despidió con grandes broncas y almohadillas y es justo decir que se lo ganó a pulso. Tuvo un toro, su segundo, que, con la fama de la ganadería, ni él mismo pudo soñar que le saldría y que, ni de encargo, hubiese sido más adecuado para una despedida digna de haber quedado escrita en el libro de la historia de los toreros de Las Ventas, pero … ni un atisbo de dignidad torera demostró.
Ayer dije que había perdido el respeto a un ganadero y hoy, además de repetir lo mismo, tengo que añadir, con gran pesar, que también se lo he perdido a uno de los últimos iconos de Las Ventas.
Lupimon

Anónimo dijo...

Estando de acuerdo con la reseña de Lupimón, además esplendida, opino que: si dejamos en casa las pocas referencias que existen del torero clásico, marginado por la cañalla de los taurinos, nos podemos marchar todos los aficionados; habríamos dejado libre al toreo comercial, al de todos los días. Imaginemos a Pauloba, marginado toda la vida, enterrado vivo, Díaz por ese camino y que cuando le den una oportunidad, con los años que sea, nosotros, involuntariamente, dijésemos que se vayan. Necesitan oportunidades, los jóvenes por jóvenes y buenos, y los mayores para que sea el referente que tiene viva la llama del toreo de siempre. Se acuerdan de Antoñete en su vejez, por más que quieran fue entonces cuando toreó con profundidad, claro que sus oportunidades estuvieron mejor calculadas, no eran adolfos, eran rabosos y atanasios. Romero también estuvo, y se le perdonó, le perdonamos, mucho. Se equivocó Frascuelo en no forzar al manso y descastado cuarto que hubiera terminado más que rajado. Pero son transparentes y limpios y se les ve sus defectos antes de andarse con artimañas para justificarse. De todas maneras felicidades a Lupimón por su análisis.

José

milinko dijo...

Como es posible que aún sigan los lameculos de Adolfo defendiendo lo indefendible, después de los fracasos consecutivos que lleva cosechando???, Quizás para seguir teniendo sus capeitas y comilonas anuales en su finca ???, EStoy totalmente de acuerdo con lupimon, y desde aquí por tierras extremeñas sé de lo que hablo...EStos le seguiran justificando y echando balones fuera, pero la palmadita en la espalda ahora no vale, ahora un buen bofetón, simbólico, es lo que necesita de los que se hacen llamar sus amigos...Saludos desde extremadura....Salud.