viernes, 29 de mayo de 2009

Nuestro gozo en un pozo

No sé cuántos años llevaba la ganadería de Cebada Gago sin venir a Madrid, pero han sido muchos. Los aficionados solicitábamos infructuosamente su presencia a la empresa, y esta -primero los Dalton y ahora Choperita- hacía oídos sordos aduciendo el elevado precio de los toros.

Este año, por fin, creímos satisfecha nuestra petición cuando se publicaron los carteles de la feria de San Isidro, pero llegado el gran día los ganaderos no han sido capaces, o no han querido, presentar seis toros válidos para lidiarse en la Monumental de Las Ventas, pues los veterinarios rechazaron la mitad de la corrida en el reconocimiento previo sin que los propietarios de la vacada sustituyesen esos toros por otros. Vergüenza les debería dar haber consentido que se lidiasen solamente tres después de tanto tiempo sin venir: o traes más toros y completas la corrida, o te llevas todos, pero no faltes al respeto a quienes han estado solicitándolos y haciéndote gratis la publicidad durante tanto tiempo. Y, sobre todo, ten un poco más de dignidad.

En lugar de los animalillos rechazados de Cebada se lidiaron tres toros de Guardiola Fantoni en la segunda mitad del festejo. El que hizo cuarto era probablemente el toro de mayor trapío que haya salido en Madrid este año: un toro cinqueño, veleto, hondo, cuyos lomos fueron mechados por el carnicero de turno. El toro parecía que quería, pero el grácil jinete que se toca de airoso castoreño lo había dejado para el arrastre y el animalito se aplomó. Fue probablemente este toro de Guardiola el mejor de un festejo que transcurrió entre bostezos, puyazos infames, bajonazos, trapacinas y vulgares pares de banderillas de un Encabo que debería pensar bien a qué va a dedicarse en los próximos tiempos, de un Salvador Cortés que resultó herido menos grave en el muslo por el segundo de Cebada, y de un Fernando Cruz que no estuvo ni bien ni mal, sino todo lo contrario.


La fotografía del toro de Guardiola Fantoni que salió en cuarto lugar es de Juan Pelegrín y está publicada en www.las-ventas.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que eran 18 los años que llevabamos esperando, pero, visto lo visto, de ahora en adelante, yo, no esperaré más. Y no lo digo por el resultado de los tres que han quedado, ¡no!, lo digo porque hoy he perdido el respeto a un ganadero de los que todavía le consideraba tal.
Si no tiene toros para Madrid, no venga, y, si sólo le pasan tres, tenga la dignidad de llevárselos a su finca y vuelva cuando tenga una corrida completa digna de la primera plaza del mundo.
Lupimon